Sólo con plan de manejo tendrá sentido la recategorización del Nevado de Toluca

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Noticia - 8 noviembre, 2013
Más de la mitad de las áreas naturales protegidas en México no cuentan con un plan de manejo que atienda a las necesidades de las comunidades y cumpla con los objetivos de conservación para los cuales fueron creadas.

El pasado 1 de octubre, el gobierno federal emitió un decreto presidencial para modificar la categoría de protección del Parque Nacional Nevado de Toluca (PNNT), para quedar ahora como Zona de Protección de Flora y Fauna.

Antes de hacer una interpretación de lo que eso significa, es necesario recordar que más del 60 por ciento de los terrenos forestales en México son propiedad legal de comunidades indígenas y ejidos, y eso incluye territorios forestales en áreas declaradas como protegidas bajo las diferentes categorías que define la ley mexicana.

Este hecho obliga a las autoridades responsables a diseñar estrategias o políticas nacionales de protección de los ecosistemas, su biodiversidad y los servicios ambientales que prestan, en áreas identificadas como de alta importancia, informando de manera adecuada y trabajando en conjunto con la población afectada.

Este proceso debe realizarse entre las entidades de gobierno responsables, dueños de terrenos, habitantes, expertos y sociedad civil en general, buscando integrar prácticas de protección y restauración con prácticas de uso y aprovechamiento de bajo impacto -donde esto sea posible- y criterios de sustentabilidad con la suficiente flexibilidad para adecuarlas a cada realidad regional. Todo ello de manera que se permita a los dueños y habitantes de esos terrenos no sólo cumplir con los acuerdos realizados en términos de protección de manera efectiva sino que, apoyados por sociedad y gobierno, les permitan también aportar con propuestas de manejo y protección sostenibles e innovadoras para México.

Una de las principales causas de que la política para la conservación biológica, que se implementa actualmente en el país, no cumpla en muchos casos los objetivos que ella misma plantea, ha sido precisamente la falta de sensibilidad o capacidad de las autoridades involucradas para - a partir de la reflexión, análisis y construcción conjunta de estrategias que se ejecuten de manera efectiva o planes de manejo de los recursos naturales - integrar las necesidades de protección de riqueza biológica del país, con la riqueza de conocimiento de uso tradicional y la posibilidad de innovar con alternativas de protección y uso.

Así, el Parque Nacional Nevado de Toluca (PNNT) es un ejemplo de la tensión en que se encuentran muchas áreas naturales protegidas del país y los dueños de los terrenos en que se ubican. Cada una, por supuesto, con una historia de particularidades que reflejan la diversidad ecológica, económica y social. Y que finalmente resultan en la ausencia de responsabilidad por todas las partes, facilitando la explotación ilegal y el deterioro de la riqueza nacional.

Desafortunadamente, estas historias se encuentran sembradas de descalificación o falta de interés por las preocupaciones y necesidades de los directamente afectados, de falta de voluntad y de imaginación por parte las autoridades responsables en turno federales y locales (Conanp, Semarnat, y representantes de las instituciones estatales que regulan el tema ambiental y rural) para implementar nuevas formas de informar, discutir y construir; de procesos estirados y protocolarios de consulta; resultando finalmente en la imposición de decretos y planes de manejo (cuando los hay, porque más de la mitad de las áreas naturales protegidas en México no cuentan con este instrumento) que no satisfacen a los interesados, ni cumplen con los objetivos de conservación con los cuales se decretan estas áreas.

En el caso particular del Nevado de Toluca -y de acuerdo con el propio estudio justificativo que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) elaboró para cambiarlo de categoría- el decreto de declaración del parque en 1936, no contó nunca con una delimitación clara ni zonificación de su superficie, y por tanto desde entonces el área ha estado sujeta a indefinición sobre el tipo de actividades que se podían realizar, o no, y en dónde. Además, ha sufrido una historia de intentos frustrados de elaboración de un plan de manejo; de paso de estafeta de responsabilidad por parte de la autoridad federal a la estatal; e incluso de declaración de zonas para explotación forestal y de protección de cuenca dentro de la misma superficie indefinida.

La falta de claridad sobre cuál era la superficie del área protegida, de áreas para las actividades que se debían o podían realizar en el parque, la imposición e imposibilidad para que los dueños tomaran decisiones sobre el uso de sus terrenos, la delegación de la responsabilidad del parque entre autoridades de los distintos niveles nacional y local, y la incongruencia de diversas autoridades que han promovido actividades que se contraponen e incluso promueven el cambio de uso de suelo -todo ello en la misma superficie- ejemplifican no sólo lo que ocurre en muchas áreas protegidas, sino en el territorio nacional en general.

De acuerdo con lo expresado en el estudio justificativo y de los participantes de este proceso, el cambio de categoría del área protegida del Nevado de Toluca es una acción que busca abordar y resolver esta situación para ahora sí construir un plan de manejo que se deberá presentar en un año, que parte por la delimitación del área y zonificación de la superficie del área, y que busca integrar ahora sí a los directamente afectados y a otros actores relevantes e interesados en participar en el proceso.

Greenpeace espera que con esta recategorización del Nevado de Toluca como Zona de Protección de Flora y Fauna, ahora sí se aproveche la oportunidad y se demuestre con hechos que es posible proteger y manejar nuestra riqueza natural, integrando la participación y el conocimiento que los dueños de los terrenos tienen sobre sus propios recursos. Este ejercicio requiere que las autoridades responsables a nivel federal, estatal y municipal muestren interés y voluntad real para darle seguimiento a la elaboración de un plan de manejo para la región y trabajar en conjunto para conseguirlo.

Algunos datos sobre el  Nevado de Toluca, de acuerdo con el Estudio Previo Justificativo del PNNT

  • En el Nevado de Toluca se registran 627 especies de plantas, que representan el 41% de las especies de flora reportadas por el Estudio de Biodiversidad del Estado de México.
  • Del total de especies registradas, 52 se consideran endémicas y 9 están enlistadas bajo alguna categoría de riesgo en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 30 de diciembre de 2010.
  • En cuanto a fauna, el área registra el   de 13 especies de anfibios (25%) del total de 51 reportadas para la entidad; 19 especies de reptiles que constituyen 20% del total para la entidad; también el 20% de aves con 100 especies y el 37% de mamíferos con 44 especies.
  • Del total de especies que se han reportado en el Nevado, 40 se encuentran enlistadas en alguna categoría de riesgo dentro de la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo.

Vista del Lago del Sol, en Zona de Protección de Flora y Fauna del Nevado de Toluca.

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