“Me ofrezco como garantía para que los activistas sean liberados bajo fianza”

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Noticia - 9 octubre, 2013
Kumi Naidoo, director ejecutivo de Greenpeace, escribió una carta el presidente ruso, Vladimir Putin, en la que se ofrece como garantía de que los activistas detenidos responderán por su protesta pacífica de acuerdo con el Código Penal de Rusia.

En el texto, Kumi pide al mandatario concertar una reunión en Moscú lo antes posible, en un esfuerzo por poner fin al encarcelamiento de 28 activistas y dos periodistas independientes, acusados de piratería luego de intentaron protestar pacíficamente contra una plataforma que comenzó a extraer petróleo del Ártico.

A continuación, el texto íntegro.

Estimado presidente Putin:

Tras la negativa de ayer de la fianza para nuestros activistas y un fotógrafo freelance, y en respuesta a su oferta en Salekhard para participar en la discusión sobre el destino del Ártico, solicito una reunión urgente con usted.

Yo, por supuesto, estoy  dispuesto a acudir a cualquier parte del mundo que usted elija, pero solicito que si es posible, el encuentro se lleve a cabo lo antes posible en Rusia.

A diferencia de los líderes mundiales con los que está más acostumbrado a reunirse, no me llevaré conmigo ni el poder ni la influencia de un gobierno. En su lugar iré solo como representante de millones de personas en todo el mundo, muchos de ellos rusos, cuyo más ferviente deseo es ver a los 30 valerosos hombres y mujeres detenidos en Murmansk, por fin libres.

Su destino es un asunto de preocupación mundial. Por lo tanto, me gustaría presentarle una oferta. Estoy dispuesto a mudar mi vida a Rusia durante la duración de este asunto. Yo me ofrezco como garante de la buena conducta de los activistas de Greenpeace, mientras ellos estén en libertad bajo fianza. Ellos, nosotros, Greenpeace, no creemos estar por encima de la ley. Estamos dispuestos a enfrentar las consecuencias de nuestros actos, siempre que estas consecuencias estén tipificadas en el Código Penal del país y se correspondan con los actos realizados por nuestros activistas.

Se desprende de sus propias declaraciones que usted no considera a los activistas de Greenpeace como piratas, aunque es la acusación que han recibido. Usted, al igual que millones de personas alrededor del mundo, sabe que la protesta pacífica no es un acto de piratería, que nuestros activistas están acusados de un delito imaginario. De hecho, previamente usted ha dicho que siente admiración por grupos como Greenpeace, y que nuestras protestas le inspiran simpatía. Como garantía para que los activistas sean liberados bajo fianza, me ofrezco voluntario con la promesa de que los 28 activistas de Greenpeace Internacional responderán por su protesta pacífica de acuerdo con el Código Penal de Rusia.

La ley, como ambos sabemos, no aplica el delito de piratería a las acciones de protesta pacífica. Por lo tanto, le pido que utilice todas las herramientas a su disposición como presidente de la Federación de Rusia para solicitar que los cargos de piratería sean desestimados, y que cualquier cargo que se les impute sea consistente con el derecho internacional y ruso. También le pido respetuosamente que los dos periodistas independientes, que no son miembros de Greenpeace, sean liberados inmediatamente.

Un día después de la detención de los activistas, Naciones Unidas emitió su último aviso sobre la amenaza que representa para todos nosotros, para su nación, para la mía, para el mundo, el cambio climático. Las conclusiones del informe, escrito por los más prestigiosos científicos internacionales, aseguran que no podemos darnos el lujo de explotar las reservas de combustibles fósiles existentes. Es por esto que los manifestantes sintieron la obligación de protestar, una protesta que fue a la vez pacífica y respetuosa de su nación.

Mi propia historia personal como un joven activista del movimiento Anti-apartheid me ha enseñado que el diálogo es lo más importante, que, en aras de encontrar un entendimiento común, debemos estar dispuestos a hablar. Yo creo que mi oferta de ir a Moscú, encontrarnos y permanecer allí, nos brinda esa oportunidad. La continuidad de esta situación no beneficia a nadie, incluyendo a la gran nación de Rusia, y desde luego no a las familias y amigos de las personas en prisión.



Entiendo el riesgo que mi llegada a Rusia conlleva. El año pasado fui parte de una protesta pacífica idéntica en casi todos los aspectos a la llevada a cabo por mis colegas. La guardia costera rusa fue testigo de nuestra protesta pacífica del año pasado y se negó a intervenir cuando fueron requeridos por Gazprom ya que entendieron que nuestras acciones no presentaban una amenaza para la seguridad de las personas o la propiedad. Pero un año después, los activistas que hicieron exactamente lo mismo, se enfrentan a una acusación de piratería y a la perspectiva de años de cárcel. Al llegar a Rusia, no espero compartir la misma suerte, pero es un riesgo que estoy dispuesto a tomar con el fin de encontrar con usted ese espacio de diálogo común.

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