Sin energías renovables, no habrá Tierra que celebrar

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Noticia - 22 abril, 2014
Hoy 22 de abril, Día internacional de la Tierra, no es posible celebrar sin hacer una profunda reflexión sobre la grave crisis climática mundial que enfrentamos.

Mario Molina, Premio Nobel de Química, lo advirtió recientemente: al ritmo en que vamos con las emisiones de Gases de Efecto Invernadero(GEI) - dióxido de carbono (CO2)y otros gases que incrementan el calentamiento global- será casi imposible que para el 2030 la temperatura del planeta no haya aumentado en 2 grados Celsius – lo que implicará un cambio drástico en el equilibrio ambiental y la necesidad de adaptación de muchas especies a las nuevas condiciones climáticas. Aquellas que no lo logren estarán condenadas a la extinción, incluyendo al ser humano.

El Panel Intergubernamental del Cambio Climático, que es un conjunto de expertos a nivel internacional sobre el clima, confirma que el cambio climático que estamos viviendo sí se debe a la actividad humana. Desde la Revolución Industrial, el hombre empezó a hacer un aprovechamiento masivo de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo para generar electricidad y energía. Al paso de dos siglos, esta continua actividad ha provocado una mayor concentración de GEI, que están calentando el planea a niveles nunca vistos.

Hace cinco años las concentraciones en la atmósfera de dióxido de carbono a nivel mundial eran de 350 partículas por millón, desde el año pasado, la concentración se elevó a 400 partículas por millón, es decir, el C02 sigue a la alza al igual que los efectos adversos del calentamiento global en diversas regiones del planeta.

Estos gases están aumentando la temperatura del planeta y un mayor número de eventos meteorológicos atípicos y más extremos, desde sequías, lluvias atípicas, ondas de calor, hasta huracanes han llegado a latitudes antes impensables para fenómenos que se gestan en los trópicos.

Dentro de la clasificación mundial de los países que producen más emisiones de GEI destacan: Estados Unidos, China, India y parte de la Unión Europea. México aporta el 1.4 por ciento del total de las emisiones colocándose en el doceavo sitio.

Entonces… si nuestro país es uno de los que tiene una emisión ‘baja’ de GEI, ¿por qué tanta preocupación?

Porque sin importar el nivel de emisiones por país, todos estamos en riesgo ante los efectos del cambio climático. De acuerdo con el Banco Mundial, México es uno de los países más vulnerables por el fenómeno climático: 15% de su territorio, 68% de su población y 71% de su economía están expuestos a las consecuencias adversas relacionadas con el clima, ya sea por incremento del nivel del mar, por amenazas a la agricultura, por las ondas de calor en zonas urbanas, por sequía o por inundaciones.

Además, tenemos 11 mil 200 kilómetros de litorales en los océanos Atlántico y Pacífico, donde según el IPCC se intensificarán los fenómenos hidrometeorológicos (desde depresiones tropicales hasta huracanes).

Para muestra basta recordar los eventos dramáticos de septiembre de 2013 cuando las tormentas Manuel e Ingrid azotaron al país dejando un saldo de 60 mil personas afectadas y 157 muertos en 18 estados.

Si tomamos en cuenta que los costos de reconstrucción tras los desastres naturales ocurridos en México de 1999 al 2011 fueron superiores a los 18 mil 980 millones de pesos, de acuerdo con información de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, entonces nos está saliendo muy caro no tomar medidas para detener el calentamiento global y los daños provocados por los impactos del cambio climático.

Por ello, Greenpeace ha señalado la necesidad de que los países cambien de paradigma y comiencen una transición real para impulsar las energías alternativas y dejar atrás los combustibles fósiles, como una medida fundamental para reducir el cambio climático. Las energías que son limpias y renovables son la solar, eólica, geotérmica, mareomotriz y de pequeñas hidroeléctricas y es necesario implementarlas siempre con justicia social y respeto a los derechos humanos.

Y ¿cómo lograrlo? ¿qué podemos hacer como sociedad?

Actuar en dos niveles, en lo colectivo:
• exigirle al gobierno mexicano que en las leyes secundarias de la Reforma energética se comprometa a cumplir con la meta de 35% de participación de energía proveniente de fuentes renovables para 2024, como lo establece la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y para la Transición Energética.

En lo individual podemos hacer cambios en nuestra vida diaria:

  • usar menos el automóvil y compartirlo … 
  • usar la bicicleta en trayectos cortos y respetar a los ciclistas…
  • usar mucho más el transporte público y demandar que éste sea eficiente, limpio y seguro
  • en la casa o la oficina apagar las luces que no ocupemos y los aparatos que no estén funcionando
  • cambiar los focos tradicionales de bombilla o incandescentes por lámparas ahorradoras

Si se desconectan todos los aparatos de una casa habitación, el promedio de ahorro se podría ser del 12 por ciento de la electricidad, si eres constante, podrías verlo reflejado en el siguiente bimestre. Combinando estas medidas, en lo individual y como colectividad, podremos detonar el cambio que México necesita para ser un país más eficiente, responsable y coherente y contribuir así a la protección y preservación de nuestra madre Tierra.

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