“La entrada del maíz transgénico sería una tragedia para la cocina mexicana”

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Noticia - 16 enero, 2014
El chef Aquiles Chávez se subió al barco de Greenpeace durante cuatro días –dos en altamar- y se sumó a la tripulación de Ranbow Warrior desde donde conoció de primera mano la forma de trabajo en el bote y reafirmó su compromiso de defender el medio ambiente y particularmente la importancia de mantener nuestra cocina e identidad cultural a través de la protección de nuestro maíz mexicano. En una breve conversación con Greenpeace el cocinero nos narra su experiencia.

Greenpeace (GP): ¿Cuál ha sido tu experiencia como chef a bordo del Rainbow Warrior?

Aquiles Chávez (AC): Como chef ha sido el redescubrimiento de muchas cosas. A veces al estar metido en un mundo gastronómico tan comercial se nos olvidan cosas tan básicas como consumir producto local, orgánico, sustentable y de temporada. Aunque llevo varios años cocinando de este modo, aquí lo he reafirmado y comprobado que es la alternativa y la solución a muchos problemas. La tripulación y los miembros de Greenpeace a bordo del Rainbow Warrior comen muy bien. La materia prima que se cocina a bordo del barco es de primera, al igual que su chef Daniel Bravo.

GP: Viendo la forma en que se cocina y se compran alimentos a bordo del barco. ¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje?

AC: Como cocinero y miembro del colectivo de los cocineros mexicanos tengo la finalidad de impulsar los productores locales, productos frescos, de temporada, y la tradición de la comida mexicana. Y ahí coincidimos con la organización. Coincido con su campaña del maíz transgénico y sí, sería una tragedia en todos los aspectos, a nivel cultural, de independencia alimentaria, medio ambiental y económico.

GP: ¿Llamarías a que otros chefs se sumaran este movimiento?

AC: Sí, sin duda. Hay un movimiento gastronómico en el país que defiende estos principios: maíz mexicano, vino mexicano, en definitiva consumir producto local. En concreto con el maíz mexicano estamos trabajando muy fuerte con otros cocineros. Lo que más me preocupa es el consumidor de a pie, que por obvias razones prioriza la economía, y a veces consumen productos transgénicos por desconocimiento o la misma economía.

GP: ¿Te consideras un chef activista?
 
AC: Me considero un cocinero activista, y el vivir esta experiencia con Greenpeace fue una forma de hacerlo oficial. Mi idea es heredar un mundo mejor a mis tres hijos, a nivel ecológico, económico y de seguridad, como el que yo pude disfrutar. Gozando de la naturaleza de una forma orgánica, eso es muy importante para mí, y sobre todo ser muy congruente con lo que hago, con lo que cocino. No es fortuito que esté aquí, aunque nunca me imaginé que me subiría al Rainbow Warrior.

Que el propósito común sea el planeta tierra y que los miembros tengan este nivel de compromiso con la organización da mucha esperanza, existe mucha conciencia y es necesario transmitirla a las personas.

GP: ¿Qué es para ti el poder de la gente?

AC: El poder de la gente es importantísimo, y el poder de la gente somos nosotros. Greenpeace es la gente común. Ha conseguido muchas cosas, cosas que nadie se imaginaba. Una vez que me baje del barco todo lo que hagamos con Greenpeace será de una forma consciente. A veces las actividades de la organización se ven de forma muy lejana, pero cuando subes al barco esta visión cambia, te vuelves miembro, y temas tan graves  como el de los 30 del Ártico, por ejemplo, me llegaron a indignar muchísimo.

La congruencia y el compromiso con la causa de todos los miembros de Greenpeace, staff, voluntarios, Diálogo Directo, tripulación, es enorme. El trabajo de cada uno de ellos es igual de importante, todos suman, desde un voluntario al capitán de la embarcación.

El Rainbow Warrior se dirige a Acapulco, destino en el que permanecerá del 17 al 19 de enero. Para mayor información sobre las actividades y agenda, visitar www.subetealbargo.org

Chef Aquiles Chávez cocina en el Rainbow Warrior