Del “render” a la realidad del Corredor Cultural Chapultepec

Noticia - 21 septiembre, 2015
México D.F.- Las imágenes del Corredor Cultural Chapultepec (CCC) que usa el Gobierno del Distrito Federal para promover y buscar la aceptación del proyecto nos muestran una proyección de la ciudad a la que difícilmente se le podría decir que no, pero la realidad es distinta a esas imágenes según la revisión que realizó Greenpeace de la información del CCC. Ni se convertirá en un pulmón verde, ni resolverá los problemas de movilidad de la zona ni será tan cultural como se dice.

En realidad el CCC no resuelve los problemas que aquejan a la Avenida Chapultepec ni corresponde con el diagnóstico que lo impulsa. Los beneficios ambientales son cuestionables y los beneficios sociales y culturales que se buscan catalizar son pobres.

Tras realizar una revisión de la información ofrecida por la Agencia de Promoción de Inversiones y Desarrollo para la Ciudad de México (ProCDMX) a esta organización, destacamos lo siguiente:

1- El proyecto dice tener como objetivo contribuir con la consolidación de la VISIÓN CERO plasmada en la Ley de Movilidad y el nuevo Reglamento de Tránsito. Sin embargo, contrario a lo que sucede en otras ciudades del mundo en donde las medidas de intervención en calles y avenidas de alto flujo de gente se busca equilibrar el espacio destinado a peatones, bicicletas, transporte público y automóvil particular, el proyecto quita al peatón de la calle desvirtuando la definición de “calle completa” y socavando los esfuerzos para fomentar una movilidad más sustentable.

Además, las líneas de deseo identificadas en el diagnóstico y relacionadas con el cruce a pie de la Avenida Chapultepec –cebras peatonales mal diseñadas e identificadas, pobre cumplimiento de la normas de tránsito por usuarios y autoridad- no se materializan con el proyecto elevado. El usuario de la calle, a la hora de atravesar una vialidad busca naturalmente hacerlo a nivel de suelo, obligarlo a subir un piso lo desalienta a hacerlo, como es frecuente ver que suceda con los puentes peatonales.  

2 – En cuanto a fomentar la MOVILIDAD SUSTENTABLE, el concepto a materializar escogido por el Gobierno de la Ciudad de México –pisos peatonales y comercios elevados- tiene poco impacto significativo en la reducción del uso individual del automóvil. El mismo estudio sobre movilidad encargado por ProCDMX alerta que aunque se construya una línea de Metrobús –no contemplada en los planes de extensión de ese modo de transporte público hasta donde se sabe ni el proyecto financiero de ProCDMX- la satisfacción de la demanda de viajes a esa zona será insuficiente a corto y largo plazos (a 2022 y 2042 respectivamente).

3 – Llama la atención que el proyecto busque extender el PULMÓN VERDE de la ciudad mediante la instalación de cajetes o macetas de gran porte en segundos y terceros pisos. Si bien las azoteas verdes son deseables en los techos de los edificios para regular la temperatura y combatir la contaminación del aire en las ciudades, usarlas como justificantes de la extensión del Bosque de Chapultepec o como atractores de aves y otras especies no tiene sustento serio. Para ello sería necesario contar con amplias extensiones de suelo, y árboles y vegetación no de maceta sino de otras características que además cumplan funciones de captura de carbono y de infiltración de agua al manto freático de la ciudad a fin de que realmente exista un beneficio ambiental y no sólo decorativo.

Lo anterior son algunos de los puntos críticos relacionados con la sustentabilidad que, desde Greenpeace,  hacen que demandemos al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, reconsiderar el llamado “Corredor Cultural Chapultepec” y rediseñarlo desde cero, incluyendo la derogación del decreto de necesidad y la participación ciudadana desde el inicio del proceso y no a mitad del mismo.

“Hoy por hoy la Ciudad de México cuenta con infinitas oportunidades para hacer de ella una megaciudad sustentable. No obstante, la proliferación de proyectos del estilo del Corredor Cultural Chapultepec, aislados, fragmentados y motivados principalmente por la búsqueda de ganancias comerciales no hacen más que desaprovecharlas y retrasar aún más la transformación de la ciudad en un sistema urbano más verde, equitativo y humano”, señaló Gustavo Ampugnani, líder del proyecto de Megaciudades de Greenpeace México.

Sobre las imágenes utilizadas por el GDF para publicitar el CCC, Greenpeace considera que inducen a la confusión. “No hace falta ser un experto para constatar que la realidad que las partes bajas de los segundos pisos existentes en la ciudad se caracterizan por sus constantes sombras bajo las cuales es prácticamente imposible que exista vegetación significativa. Además, los hace espacios poco atractivos, por no decir sombríos e inseguros para los peatones, marginándolos como espacios públicos que, como vemos con los bajo puentes, se convierten en establecimientos privados”, detalló Ampugnani.

Por último, la justificación cultural de la necesidad de construir el CCC también queda coja al ser esa zona de la Ciudad con mayor oferta cultural y de recreación con museos, casas de cultura, auditorios y salas de concierto.