La flota verde

Cuando uno piensa en Greenpeace, le vienen a la mente imágenes de barcos o lanchas rápidas en alguna parte del planeta deteniendo un atentado ambiental. Los barcos de Greenpeace no sólo son una herramienta importante en la organización, son, además, el inicio de nuestra organización.

Greenpeace comenzó en el mar, cuando doce jóvenes comprometidos rentaron el barco Phyllis Cormack e intentaron detener los ensayos nucleares que Estados Unidos realizaba en las costas de Alaska... No lo lograron, pero a partir de entonces el mundo se dio cuenta de lo que sucedía.

Ese fue el comienzo de una organización que hoy tiene más de 40 oficinas en el mundo y el apoyo de millones de personas. Desde ese día, Greenpeace continúa impidiendo y denunciando atentados ambientales, haciendo labor de investigación y documentación, para proponer soluciones y actuar como agentes de cambio.

Los barcos son herramientas fundamentales en el trabajo de Greenpeace, ya  que a bordo de ellos llevamos a cabo campañas en las zonas límite de la destrucción ambiental: por ejemplo, gracias a nuestra flota verde hemos podido documentar y denunciar la ilegal cacería comercial de ballenas en el Santuario Austral, en el Océano Antártico; igualmente, nuestras embarcaciones nos han permitido documentar el derretimiento de la zona glacial ártica, debido al incremento de la temperatura global del planeta, por mencionar sólo dos de las muchas actividades que hemos llevado a cabo surcando las aguas del planeta.

Actualmente, contamos con cuatros barcos: el Rainbow Warrior, el Arctic Sunrise, el Esperanza y el Argus. Aquí te los presentamos.