Si algo caracterizó a 2005, señala el informe de Greenpeace, fueron los
casos de rechazo a los transgénicos ocurridos en distintos países, los
problemas por contaminación transgénica en cultivos tradicionales, la
evidente falsedad de las promesas de los cultivos biotecnológicos y los
daños al ambiente. No obstante, AgroBio México, la asociación que
agrupa a las principales empresas biotecnológicas, afirma que 2005 fue
un año favorable para esta rama industrial.
Ese optimismo pretende negar las resoluciones nacionales en contra de
los cultivos biotecnológicos en Polonia, Austria, Grecia, Hungría,
Italia, Suiza, India, Sudáfrica, así como las resoluciones tomadas para
el conjunto de la Unión Europea.
Ante la presión de los mercados, empresas y cadenas comercializadoras
optaron por rechazar los transgénicos. Fue el caso de Wal-Mart que se
comprometió a vender sólo alimentos no transgénicos en Brasil y Kraft
que decidió no usar transgénicos en los productos que vende en China.
En México, 17 empresas productoras de alimentos se comprometieron a NO
usar ingredientes transgénicos en sus productos.
Para conocer el documento de Greenpeace,
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