En El Acuario del Mundo, los grandes desarrollos turísticos están acabando con los recursos naturales, como son el agua y los manglares.
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Barco Esperanza, Golfo de California, México —
Greenpeace exigió a José Luis Luege Tamargo, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que aplique con rigor la normatividad al evaluar el proyecto de desarrollo turístico Escalera Náutica (también llamado Proyecto Mar de Cortés), por la magnitud del mismo y los severos impactos que tendrá sobre esta región que es sumamente valiosa por su riqueza biológica.
“Le tomamos la palabra al secretario. Existen diversos estudios que
muestran que los desarrollos turísticos están acabando con los recursos
naturales de la región, como son el agua y los manglares. Esta
debe ser la mayor preocupación de la Semarnat, que no debe ceder a las
presiones del sector empresarial”, afirmó Alejandro Olivera, director
de la campaña de océanos de Greenpeace a bordo del Esperanza.
En
respuesta a la invitación que realizó el funcionario el pasado 25 de
noviembre para que Greenpeace aportara información al respecto,
Greenpeace reitera que el proyecto Mar de Cortés o Escalera Náutica,
tal y como está diseñado, amenaza al “Acuario del Mundo”: bajo la
suposición de que este proyecto traerá a la región más de 62 mil
embarcaciones para el 2014 se diseñó una obra de fuerte impacto
ambiental: la construcción de 14 puertos, la ampliación de otros 9, la
ampliación de 20 aeropuertos y la creación de un puente terrestre que
conecte el océano Pacífico con el Golfo de California. Esto es
solamente infraestructura para varios megaproyectos, como Loreto Bay,
Golden Beach, Puerto Los Cabos y Puerto Peñasco. Estas obras (más 12
campos de golf inicialmente planeados) amenazan un recurso sumamente
escaso y preciado en la región: el agua dulce.
Recientemente, la
Asociación Mexicana de Desarrolladores Turísticos (Amdetur), que
controla el 50 por ciento de los desarrollos turísticos e inmobiliarios
del país, frenó la normatividad que pretendía proteger los manglares.
Esta asociación es liderada por Ernesto Coppel Kelly, quien tiene
fuertes inversiones en Mazatlán y Los Cabos, precisamente dos zonas en
las que se han registrado impactos extremos sobre el ambiente natural a
causa de los centros turísticos.
La costa del Acuario del Mundo
es tan árida que los manglares son sumamente vulnerables a cualquier
disturbio, y más aún a los depredadores proyectos turísticos que
tienden a afectar la pesca, a acabar con el agua y arrasar los
manglares.
En el Golfo de California es tangible que, con la
autorización oficial, el desarrollo turístico descontrolado destruye
manglares. Por ejemplo, en el proyecto “Paraíso del Mar”, ubicado en El
Mogote, en La Paz, Baja California Sur, la Semarnat autorizó la
destrucción de más de 10 mil metros cuadrados de manglar y la
construcción de una marina que pone en riesgo las 108 hectáreas de
manglar que ahí se encuentran. Además, se pretende quitar a la
población de La Paz millones de litros de agua al día para
suministrarla al proyecto.
Los promotores de estos proyectos
están conscientes de los severos daños, por eso para presentar las
evaluaciones de impacto ambiental (requisito oficial para la
autorización) fragmentan sus proyectos y evalúan cada sección por
separado, lo que distorsiona la valoración del impacto total sobre
ecosistemas tan vulnerables e importantes como los del Golfo de
California.
“Hacemos un llamado al próximo secretario, Juan
Elvira, a que atienda la problemática que enfrenta el Golfo de
California y que actúe con responsabilidad para propiciar un turismo
realmente sustentable acorde con la vocación de la región”, finalizó
Olivera.