Estás aquí:
En los últimos dos meses, Greenpeace sostuvo discusiones con Samsung acerca de la manera en que la empresa usaba los ftalatos y los retardantes de flama bromados. Como resultado, Samsung acordó un listado definitivo de sustancias que incorporará a una política de eliminación gradual y reemplazo por alternativas más limpias.
Para Greenpeace, con esta decisión Samsung está marcando una tendencia en la sustitución de químicos peligrosos contenidos en artículos de uso común. Esto debería servir como ejemplo para otras compañías y señalar directrices para políticas más estrictas respecto a sustancias químicas.
Gregor Margetson, un ejecutivo europeo de Samsung Electronics, señaló que la crítica de Greenpeace los impulsó a reevaluar sus objetivos y optar incluso por una de las opciones más difíciles, pues ambicionan convertirse en una compañía más sutentable.
Contaminan desde la cuna hasta la tumba
A lo largo del proceso de fabricación del artículo, así como durante su uso y aun después de su desecho, las sustancias peligrosas utilizadas en su producción son liberadas al ambiente. Rastros de estos químicos -los cuales pueden ser peligrosos incluso en pequeñas dosis (algunos causan daños hormonales)- han sido encontrados en todo el mundo, lo mismo en montañas nevadas que en el Polo Norte.
Greenpeace demanda una política estricta respecto a las sustancias químicas, que prohíba la producción y el uso de las más peligrosas y pida a las industrias que sustituyan esos químicos con las alternativas más seguras que ya están disponibles.
Si bien existen varias de esas alternativas, Samsung se ha comprometido a buscar sustitutos para los químicos peligrosos que suele usar, apoyando la innovación en químicos nuevos y más limpios.
Greenpeace México espera que esta política corporativa, anunciada en Europa, sea de alcance global, que Samsung no aplique un doble estándar, con artículos ambientalmente responsables para los países desarrollados y otros tóxicos para el resto del mundo.
¡Hazte socio de Greenpeace!
Greenpeace es una organización independiente, que no acepta donaciones ni presiones de gobiernos, partidos políticos o empresas y cuya actividad depende exclusivamente de las aportaciones voluntarias de socios y simpatizantes. Si quieres ayudar a Greenpeace, hazte socio ahora.