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Tortuga Hawksbill nadando en los arrecifes de coral

Hay prácticas pesqueras selectivas que garantizan la supervivencia de las tortugas.

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DF, México — En la última semana, 125 tortugas marinas murieron enmalladas en redes tiburoneras en Pochutla, Oaxaca. Este tipo de situaciones se han vuelto frecuentes en los mares mexicanos, a pesar de que los quelonios cuentan con diversos mecanismos de protección que las autoridades de Medio Ambiente (Semarnat) y Pesca (Sagarpa) deberían hacer cumplir. Más aún, la norma oficial para regular la pesca de tiburón permanece secuestrada por la Comisión Nacional de la Pesca y la Acuacultura (Conapesca), mientras una gran variedad de especies protegidas como las tortugas, los delfines y las ballenas mueren atrapadas en las anacrónicas redes tiburoneras.

La especie afectada en esta ocasión fue la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), una especie clasificada en peligro de extinción. Más de un centenar de ejemplares murió en una sola red tiburonera de 25 pulgadas de diámetro y una longitud de entre 50 y 70 metros. Esta especie se agrupa para arribar a las playas a desovar. Con esa estrategia busca intimidar a sus depredadores, sin embargo, en este caso fue contraproducente.

La tortuga golfina está protegida por las leyes mexicanas, por la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas y está incluida en la lista de la Convención Internacional de Comercio de Especies en Peligro de Extinción (CITES, por su sigla en inglés), en el apéndice I, que indica que su comercio puede dañar seriamente la supervivencia de la especie. Pese a ello, en la práctica su protección es tan deficiente que la especie sigue acercándose a la extinción.

"Múltiples factores amenazan a todas las especies de tortugas que anidan en playas mexicanas, desde factores culturales como el consumo de huevos y carne de tortuga hasta la falta de monitoreo y medidas preventivas para evitar su pesca incidental", señaló Cecilia Chapa, coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace México. Por ello, demandó a las autoridades mayor vigilancia y la publicación de la NOM 029.

Esa norma fue diseñada para regular la pesquería del tiburón y, entre otros aspectos, eliminar las depredadoras redes de deriva. Sin embargo, después de su última modificación, la norma ha permanecido archivada durante meses, tiempo en el que han seguido muriendo diversas especies que se encuentran en riesgo de extinción. Es urgente que la Semarnat y Conapesca, órgano descentralizado de Sagarpa, impulsen la publicación de la norma en el Diario Oficial para que ésta entre en vigor y por fin las redes de deriva sean sustituidas por artes de pesca selectivas.

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