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Con la representación de una boda entre George Bush y Felipe Calderón, Greenpeace exigió al gobierno mexicano que suspenda las importaciones de arroz estadounidense contaminado con transgénicos no aprobados para consumo humano. Sobre la feliz pareja, un arco decía: "Hasta que la soberanía nos separe".
Ver imagenEn el arco que rodeaba a la pareja se leía el mensaje: “Hasta que la soberanía nos separe”. Y es que el acuerdo comercial entre México y Estados Unidos ha facilitado la introducción a nuestro país de los productos transgénicos que otros países rechazan. El arroz transgénico no apto para el consumo humano que actualmente está contaminando las mesas de los mexicanos ha sido rechazado por 25 países de la Unión Europea, por Japón y por Corea del Sur, mientras que México, principal importador de arroz estadounidense, lo recibe sin control alguno.
La semana pasada, Greenpeace dio a conocer que los arroces marca propia de Soriana, Chedraui y a granel de la Central de Abastos están contaminados con arroces transgénicos no aprobados para el consumo humano (variedad LL601, de la compañía farmacéutica Bayer) y que, enteradas de esta situación, las autoridades sanitarias mexicanas no lo han informado ni han tomado ninguna medida para proteger a la ciudadanía.
“Le pedimos al presidente Felipe Calderón que le explique al señor Bush que México no es el basurero de Estados Unidos, que el TLC no es excusa para que envíen a México el arroz que no quiere nadie. Le pedimos que la relación de México con Estados Unidos no signifique sumisión, ni permitir el ingreso de materiales ilegales y de riesgo para nuestra salud”, demandó Gustavo Ampugnani, coordinador de la campaña de transgénicos de Greenpeace México.
Hoy México importa el 70% del arroz que consume. La crisis del sector arrocero mexicano empezó a mediados de 1998: la producción nacional pasó de 400 mil toneladas en 1992 a casi la mitad, 230 mil en 2004. Esta caída coincide con el incremento en los subsidios otorgados al productor estadounidense, que en 1999 se duplicó, pasando de 12 mil millones 357 mil dólares a 21 mil millones 572 mil.
Greenpeace alertó sobre la irresponsabilidad con la que han actuado las autoridades de Salud al no informar sobre la contaminación del arroz a la sociedad y señaló que esto podría empeorar si las autoridades sanitarias intentan aprobar dicho arroz experimental con tal de no perjudicar los intereses comerciales de Estados Unidos.
“Pedimos a Calderón detener las importaciones de arroz transgénico y establecer políticas de fomento al campo que reviertan la dependencia y que garanticen el acceso de los mexicanos a alimentos sanos y seguros”, dijo Ampugnani.