Las empresas aseguran que los transgénicos son seguros, pero lo cierto es que existe una gran incertidumbre acerca de sus impactos sobre el ambiente y la salud.
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DF, México —
Australia canceló el desarrollo de chícharos transgénicos al descubrir que causaba serios impactos a la salud de ratones que fueron alimentados con dicho producto. Este chícharo fue desarrollado durante diez años (se le insertó en laboratorio un gen de frijol para hacerlo resistente a los gorgojos) y se afirmaba que era "seguro", hasta que un estudio demostró lo contrario.
"Esto demuestra que sustancias inofensivas en una planta pueden
volverse nocivas si se las transfiere a otras plantas por medio de la
ingeniería genética. El estudio australiano muestra claramente que la
técnica imprecisa, azarosa y riesgosa de la ingeniería genética puede
alterar la toxicidad de una proteína inofensiva y causar daños a la
salud de quienes consuman este tipo de alimentos", dijo Areli Carreón,
coordinadora de la campaña de consumidores de Greenpeace México.
Pese a que la química de la proteína producida en los chícharos
transgénicos es casi la misma que la producida en el frijol, la
estructura de la proteína cambió inesperadamente en la planta
transgénica. Los investigadores encontraron que los chícharos
transgénicos provocan alergias en los ratones: cuando inhalaron la
proteína se les inflamaron los pulmones y cuando la comieron se
hicieron más sensibles a sufrir alergias a los alimentos. Ninguno de
estos efectos ocurre con la proteína natural de los frijoles, sin
embargo, luego de ser manipulada genéticamente e introducida en los
chícharos sufrió cambios que incrementaron su potencial para causar
alergias.
Mienten quienes promueven los transgénicos
"Las compañías biotecnológicas y las autoridades sanitarias mexicanas
se han dedicado a repetir que no existen daños comprobados a la salud
por el consumo de transgénicos. Este estudio revela cómo esta
tecnología puede producir efectos impredecibles y dañinos. Con este
hallazgo se confirma que los transgénicos son un invento de laboratorio
que no debe ser usado como alimento ni liberado al ambiente, en donde
puede contaminar nuestros alimentos", dijo Carreón. Y agregó: "En
México las autoridades sanitarias autorizaron irresponsablemente la
venta de 31 transgénicos distintos de maíz, soya, papa, jitomate,
canola, algodón y alfalfa para consumo humano. Ni las autoridades ni
los ciudadanos podemos identificar claramente si esos transgénicos
están causando daños en la salud, debido que no se hicieron estudios y
a que nadie sabe quién se los está comiendo. Los propios consumidores
no saben que están poniendo estos alimentos riesgosos en la mesa de sus
familias".
Peor aún, Greenpeace dio a conocer la semana pasada que ninguna de las
autoridades de México con atribuciones (las secretarías de Agricultura,
de Salud, de Hacienda) ha asumido la responsabilidad de verificar qué
tipo de transgénicos entran al país para consumo humano, lo que
significa que -además de los 31 transgénicos autorizados sin ningún
análisis serio que garantice su inocuidad- nuestros alimentos podrían
contener transgénicos no aptos para el consumo humano.
"Urgimos a las empresas fabricantes de alimentos en México a que
instalen mecanismos para evitar el uso de los riesgosos transgénicos en
los alimentos. ¡Los mexicanos no queremos riesgos en nuestras mesas!",
concluyó Carreón.