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La empresa Saint Martin, contratista de Pemex para "remediación" de 
suelos contaminados, es clausurada por la Profepa al no cumplir con 
los requisitos de operación.

La empresa Saint Martin, contratista de Pemex para "remediación" de suelos contaminados, es clausurada por la Profepa al no cumplir con los requisitos de operación.

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Villahermosa, Tabasco, México — Saint Martin, una de las empresas señaladas por Greenpeace como falsas remediadoras de los derrames ocasionados por Pemex en Veracruz, fue clausurada y multada por la Profepa debido a que ha operado sin cumplir con los requisitos que impone la normatividad ambiental.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente clausuró la planta de Saint Martin ubicada en las afueras de Villahermosa y le aplicó una multa de un millón 272 mil pesos por violar la Ley General de Equilibrio Ecológico. La Profepa explicó que esa empresa no realizó las obras recomendadas por las autoridades ambientales para operar en forma segura ni regularizó su situación ante la Secretaría de Medio Ambiente, medidas recomendadas en marzo pasado.

Cabe recordar que desde el 14 de febrero, Greenpeace solicitó a Luis Ramírez Corzo, director de Pemex, revisar los expedientes de las empresas contratadas para la limpieza y remediación de las zonas afectadas en Veracruz. En una carta dirigida al funcionario, se le planteó: "Como sabe, entre los antecedentes de compañías como Saint Martin Construcciones S.A. de C.V., Grupo Urbis, S.A. de C.V., Lico Ambiental S.A de C.V., BLG, Resago, Tema Ecológico y Recover se encuentran denuncias formales por incumplimiento de contratos, inadecuadas medidas de tratamiento y no aplicación de la legislación ambiental. Es necesario que se establezcan y se hagan públicos protocolos y criterios ambientales rigurosos para seleccionar a este tipo de empresas". Pemex no respondió.

Desde diciembre pasado, cuando ocurrieron los accidentes en instalaciones petroleras de Coatzacoalcos, Veracruz, Greenpeace señaló que Pemex era directamente responsable de las inadecuadas remediaciones que estaban llevando a cabo las empresas contratadas. En vez de recoger todo el hidrocarburo derramado y someter la vegetación y las aguas contaminadas a un rigoroso saneamiento, en busca de restituir al entorno sus condiciones originales, estas empresas se dedicaron a enterrar el crudo, el lirio y la palizada contaminados; a enjabonar casas, calles, puentes y lanchas; a pintar casas y piedras a la orilla del río y arroyo manchados, y a ocultar la afectación a la fauna y a los manglares, entre otras práctica cosméticas.

A principios y mediados de febrero la evidencia salió a flote, cuando aparecieron costales de lirio y crudo que solamente habían sido enterrados en distintos predios.

En ese momento cuestionamos: ¿Cómo y por qué Pemex eligió a esas empresas cuando la mayoría ni siquiera tenía autorización oficial para remediar suelos contaminados por hidrocarburos? ¿A quién pretendía beneficiar? ¿Cuánto estaba gastando en esos trabajos? Señalábamos que lo que ocurría con esas empresas era ambiental y moralmente improcedente. Pemex debía tomar en serio los trabajos de limpieza y remediación, y no fomentar un negocio de remediaciones fraudulentas.

Asimismo, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) tenía la obligación de revisar los permisos y el desempeño de esas empresas conforme lo establece la legislación ambiental y sancionarlas, en caso de incumplimiento.

Finalmente estas autoridades han actuado. Queda por ver si la Profepa también inspeccionó las otras empresas contratadas por Pemex y cuyo trabajo de "remediación" se limitó a maquillar los sitios afectados.

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