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Sesenta activistas de Greenpeace en México instalan un cementerio con 
200 árboles sobre ataúdes con la leyenda “víctima del Proárbol”, en el 
Zócalo capitalino y representando lo que ocurrirá con los bosques de 
México si Proárbol continúa con este tipo de programas de 
“reforestación”

Sesenta activistas de Greenpeace en México instalan un cementerio con 200 árboles sobre ataúdes con la leyenda “víctima del Proárbol”, en el Zócalo capitalino y representando lo que ocurrirá con los bosques de México si Proárbol continúa con este tipo de programas de “reforestación”

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DF, México — Esta mañana sesenta activistas de Greenpeace instalaron un cementerio de 200 árboles en el Zócalo capitalino, representando lo que ocurrirá con los bosques de México si Proárbol continúa con este tipo de programas de "reforestación"

 

Fotogalería:  Nuestros bosques víctimas de Proárbol

 

Con tal de cumplir con la meta de plantar durante el año pasado 253 millones 208 mil 686 arbolitos en el país, al amparo del Proárbol se plantaron esencialmente nopales forrajeros, magueyes y otras especies exóticas, denunció Greenpeace México.

Para denunciar este verdadero fraude forestal, la organización ambientalista instaló un cementerio en el Zócalo capitalino, representando lo que ocurrirá con los bosques de México si Proárbol continúa con este tipo de programas de “reforestación”. Más de 60 activistas colocaron 200 árboles sobre ataúdes con la leyenda “víctima del Proárbol”, simbolizando el resultado real de las campañas de reforestación y su impacto sobre los bosques del país. Los activistas portaban máscaras con el rostro de Felipe Calderón y sujetaban coronas de flores con la leyenda “Nuestros bosques, víctimas de Proárbol”.

“De los 253 millones 208 mil 686 arbolitos plantados en las campañas de reforestación en 2007, por lo menos 52 por ciento corresponde a nopales forrajeros, agaves, magueyes y especies exóticas.  Es decir, se trata de especies no forestales o inadecuadas para nuestro país, ya que son ajenas a los ecosistemas que se pretenden restaurar. Por ello, los bosques de México son víctimas de este programa gubernamental”, afirmó Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace.

 

 

 

 

De acuerdo con el Reporte Ejecutivo Proárbol 2007, dado a conocer por la Comisión Nacional Forestal (Conafor) este año (1), 49 por ciento de los “árboles” utilizados para reforestar son nopales, 1.6 por ciento son agaves y magueyes, y 1.4 por ciento son especies exóticas como eucalipto, pirul, melina, teca, jacaranda, nogal y nim.

“Es escandaloso que la reforestación, el programa preferido del presidente Calderón y la principal estrategia del Proárbol para `proteger´ nuestros bosques, utilice especies que no son forestales o son exóticas para `recuperar´ y `restaurar´ las 600 mil hectáreas de bosques que perdemos año tras año (2). La reforestación por definición no puede detener la deforestación porque tiene como propósito reponer las zonas forestales que se han perdido. Es ridículo utilizar especies que sirven de forraje para ganado, como el nopal, o para hacer pulque o mezcal, como el agave y el maguey. Nuestros bosques son la principal víctima de la política forestal”, explicó Patricia Arendar, directora de Greenpeace.

Esta situación se agrava si se considera que el propio secretario de medio ambiente, Juan Elvira, ha reconocido que la tasa de supervivencia de los árboles plantados es de apenas 10 por ciento (4). Los resultados preliminares de un estudio de campo que está llevando a cabo Greenpeace para documentar los resultados de las campañas de reforestación del Proárbol en 2007, confirman estas declaraciones: 90 por ciento de los árboles plantados en los sitios visitados se murieron a menos de un año de la reforestación.

La utilización de especies exóticas para reforestar tiene serios impactos sobre la biodiversidad y, de acuerdo con la Comisión Nacional para el conocimiento y uso de la Biodiversidad (Conabio), “la introducción de especies exóticas ocupa el segundo lugar en importancia (en cuanto a amenazas a la biodiversidad de plantas) después de la destrucción del hábitat, al actuar de manera sinérgica con las otras amenazas” (5). Por si esto fuera poco, el usar este tipo de plantas viola diversas disposiciones establecidas en la Ley General de Vida Silvestre (6) y la Ley de Desarrollo Forestal Sustentable (7).

“Está claro que para alcanzar la anunciada meta de plantar 250 millones de árboles, la Conafor recurrió a especies que no son árboles, que no son especies forestales y que son exóticas e invasoras, aunque esto sea ilegal. Además, incluyó plantaciones forestales comerciales para reportarle a la ONU que se plantaron 334 millones de `arbolitos´ en la reforestación. ¿A qué van a recurrir este año para alcanzar la meta de plantar 280 millones de árboles? Los resultados hablan por sí solos. Es momento de que se corrija la política forestal para dejar de tirar el dinero a la basura y tomar medidas que sí ayuden a conservar los bosques que todavía tenemos (8)”, cuestionó Magallón.

“Ya basta de tirar el dinero a la basura. Ya basta de campañas de reforestación que sólo buscan un impacto mediático pero que no benefician a los bosques (9), no ayudan a mitigar el cambio climático (10), nos vuelven más vulnerables a sus impactos y no combaten la pobreza de los 12 millones de personas que viven en las regiones forestales de nuestro país. Le hacemos un llamado al presidente Felipe Calderón a corregir el rumbo, a que deje de priorizar la reforestación y le de un mucho mayor impulso al Manejo Forestal Sustentable por parte de las comunidades. Sólo así, nuestros bosques dejarán de ser víctimas del Proárbol”, concluyó Arendar.

Las prioridades de Proárbol


Durante 2007, los programas destinados a promover las plantaciones forestales comerciales y la reforestación recibieron 2 mil 300 millones de pesos (mdp), de los 4 mil 123 millones de pesos asignados a Proárbol.

En 2008, este presupuesto se incrementó a 2 mil 664 millones de pesos. En cambio, los programas que promueven el Manejo Forestal Sustentable (MFS) por parte de comunidades y ejidos, que en conjunto poseen 80 por ciento de los bosques de México, recibieron sólo el 14 por ciento de estos recursos, lo que ha tenido como consecuencia que menos del 15 por ciento de la superficie forestal de nuestro país se encuentre bajo esquemas de MFS.

— Greenpeace
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