Dicha "embajada" consta de una gran cúpula verde, dentro de la cual se
informa sobre el agotamiento de las poblaciones de ballenas y se ofrece
un "museo alternativo" sobre estos mamíferos marinos. La cúpula está
flanqueada por dos ballenas inflables.
Por su parte, el gobierno coreano dice que todavía no ha decidido
si votará o no a favor de reanudar la caza de ballenas en la reunión
anual de la CBI.
"¿Por qué iba el Gobierno coreano a invertir en una nueva planta de
procesamiento de carne de ballena y delfín si no hubiera decidido ya
reactivar su industria ballenera? Deberían negarlo si esto no es así",
declaró Jim Wickens, responsable de la campaña de océanos.
La caza de ballenas está prohibida en el mundo pero el gobierno de Corea del Sur aprueba el comercio nacional de carne de
ballenas y delfines que han sido capturados de forma accidental en
redes de pesca. Sin embargo, las estadísticas gubernamentales muestran
que en Corea se capturan accidentalmente 100 veces más ballenas que en
países que no permiten el consumo de esta carne. Los científicos creen
que incluso las especies más numerosas en aguas coreanas, los rorcuales
aliblancos, están en serio peligro por este comercio.
Ye-Yong Choi, de KFEM, declaró:
"En los mares coreanos, como
en todas partes, las ballenas necesitan protección urgente. La historia
nos ha enseñado que matarlas en nombre de la ciencia o del comercio ha
llevado siempre a su agotamiento. En lugar de repetir el mismo error
una y otra vez, protejamos la vida de nuestros mares y declaremos un
santuario para las ballenas".