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La pesca de arrastre de vara es una de los más destructivos tipos de pesca. Pesadas cadenas de acero recorren las redes y arrasan a su paso el fondo marino indiscriminadamente, devastando la vida marina que encuentran a su paso. Estos métodos de pesca de arrastre de fondo han destruido la mayor parte de los ecosistemas naturales del Mar del Norte. En algunas áreas del sur del Mar del Norte, los arrastreros de vara realizan hasta cuatro campañas por año.
Además, el arrastre de vara presenta los mayores niveles de descartes – atrapan un gran número de especies que no son objetivo de la pesca, de cualquier tamaño, y junto a estos peces capturan también otras criaturas como cangrejos, estrellas de mar y anémonas. En la tarde de ayer, un barco arrastrero belga donó todos sus descartes a la tripulación del Esperanza. Un total de 11 mil animales marinos muertos o agonizantes fueron identificados, incluyendo varios tipos de lenguado, pequeños bacalaos, caballas, cigalas, cangrejos y estrellas de mar.
Nuevos santuarios
La propuesta de la Reserva Marina del Dogger Bank se localiza en mitad del Mar del Norte y es parte de las Zonas Económicas Exclusivas de Alemania, Reino Unido, Holanda, Dinamarca y Noruega.
Se trata de una de las 17 primeras áreas que Greenpeace está reclamando a los gobiernos que protejan y declaren Reservas Marinas, excluyendo en ellas la pesca, nuevas prospecciones petrolíferas y extracciones de arena y grava. Las propuestas están basadas en investigaciones científicas e incluyen hábitats ecológicamente importantes, así como áreas de cría y alimentación de peces.