Distintos estudios realizados en las costas mexicanas revelan los
impactos de la contaminación sobre moluscos y peces, así como la
amenaza que esto representa para las poblaciones costeras, para los
consumidores de productos del mar y para los vacacionistas.
Las bacterias de salmonella y de cólera se han encontrado tanto en
moluscos como en las aguas donde se realiza la pesca comercial de
ostión, en Alvarado, Veracruz.
Metales pesados como el cadmio aparecen en moluscos de Sonora, en
concentraciones hasta ocho veces por encima de lo permitido. Además, en
esta región se sospecha que las concentraciones de cadmio y plomo están
asociadas a la presencia de microalgas tóxicas que provocan la muerte
masiva de peces.
En ostiones del Golfo de California se han encontrado concentraciones
de plomo hasta 7 veces por arriba de la norma, en las lagunas costeras
de Yavaros y Agiabampo (Sonora), Ohuira, Navachiste, Santa María,
Altata, Ceuta, Mazatlán, Caimanero y Teacapán (Sinaloa), Mexcaltitlán,
San Cristóbal y Nuevo Vallarta (Nayarit) y Barra de Navidad (Jalisco).
Además del plomo hay cobre, zinc, hidrocarburos aromáticos
policíclicos, askareles (PCB) y hexaclorobenceno.
Plaguicidas, coliformes fecales, grasas y aceites en concentraciones
que superan los límites establecidos en las normas mexicanas se han
encontrado donde se realiza pesca ribereña en la Laguna
Pozuelos–Murillo, en Tapachula, Chiapas. Esto afecta a ostiones y
peces. Los vertidos de plaguicidas en la laguna costera de
Huizache-Caimanero, Sinaloa, ha provocado la disminución en la pesca de
camarón y peces.
La actividad petrolera y los derrames de Pemex en Laguna de Términos,
Campeche, han contaminado los ostiones en esta que es la zona de mayor
producción de camarón y ostión por acuacultura del Golfo de México.
Asimismo, la contaminación por compuestos organoclorados e
hidrocarburos ha ocasionado la muerte masiva de peces en la Bahía de
Chetumal, Quintana Roo, donde se han encontrado peces bagre con
tumores. Y en las lagunas costeras Mecoacan, Carmen y Machona, en
Tabasco, más del 60% de los ostiones presentan lesiones en los tejidos
por la presencia de hidrocarburos y cadmio.
El mar como cloaca
“Como se ve, la contaminación provocada por los más de 205 mil litros
por segundo de vertidos residuales que llegan al mar y los
escurrimientos de plaguicidas también están afectando a la fauna
marina. La evidencia que estamos presentando muestra que el problema de
la contaminación tiene muchas aristas que no han sido atendidas por las
autoridades y la contaminación de las playas puede llegar a nuestras
mesas”, afirmó Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de océanos
de Greenpeace México.
De acuerdo con la Agencia de Sustancias Tóxicas y Registro de
Enfermedades (ATSDR, en inglés), comer alimentos con grandes cantidades
de DDT, mercurio o plomo afecta el sistema nervioso. La exposición al
plomo también puede producir anemia. El cadmio puede acumularse en los
riñones y afectarlos a raíz de la exposición por largo tiempo a bajas
concentraciones de este tóxico en alimentos o agua.
Esto evidencia las limitaciones del monitoreo de playas, que sólo
analiza bacterias fecales. Por ello, Greenpeace exige ampliar el
espectro de contaminantes a los tóxicos, virus y bacterias que pueden
afectar a la población.
Ciberdenuncia
Invitamos a los ciudadanos a que realicen una ciberdenuncia, enviando
sus fotos con la evidencia de la contaminación de las playas a la
dirección de correo electrónico playas@mx.greenpeace.org para hacer con
esto una manifestación y exigir a la autoridades playas limpias ¡ya!
Detalles y fuentes de esta información en:
Llegan los contaminantes del mar a nuestras mesas.
MAPA de contaminación y descargas.
DESCARGA
el podcast de la entrevista que sobre este tema le hizo Fernanda Tapia
a nuestro coordinador de la campaña de Océanos, Alejandro Olivera.