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Activistas de Greenpeace acuden a las instalaciones de la Profeco con motivo del Día Mundial del Consumidor para entregar un pastel en el que demandan el etiquetado de los transgénicos.
Ver imagenSeñaló que hace 20 años las Naciones Unidas adoptaron lineamientos para proteger a los consumidores, como tener información oportuna, clara, completa y veraz para que puedan elegir sabiendo qué están comprando.
"En México, los funcionarios de la Profeco celebran esta fecha dejando de lado a los verdaderos festejados. Este pastel, que probablemente está hecho de transgénicos pues las etiquetas de los productos con que fue elaborado no nos dan esta información, es un llamado de atención y un reclamo cívico para que las instituciones se dejen de discursos huecos y se pongan a trabajar en serio para proteger los derechos de los consumidores", dijo Carreón.
Incertidumbre en el consumo
Greenpeace recordó que las compañías creadoras de los transgénicos, como Monsanto, no han podido demostrar científicamente que sus productos están libres de riesgos y tampoco han demostrado ventajas para los agricultores, los consumidores o el medio ambiente.
"Ante los vacíos y fallas de la Ley de Bioseguridad y Organismo Genéticamente Modificados recién aprobada por los legisladores, es crucial que instituciones como Profeco actúen para demandar respeto y responsabilidad a los fabricantes de alimentos, que NO pueden darnos a comer alimentos modificados genéticamente sin avisarnos. No somos conejillos de Indias y tenemos derecho a tomar decisiones sobre lo que queremos y no queremos comer", señaló Carreón.
A pesar de que México es el segundo país latinoamericano con una Ley Federal de Protección al Consumidor y el primero en crear una Procuraduría especializada, hasta la fecha esta institución ha fallado en su obligación de defender nuestro derecho a saber si nuestros alimentos contienen transgénicos. Como Greenpeace dio a conocer en agosto pasado, la Secretaría de Salud ha autorizado 26 transgénicos para el consumo humano sin realizar estudios epidemiológicos y clínicos que garanticen que estos transgénicos no tendrán consecuencias en la salud y sin establecer un etiquetado a fin de monitorearlos para prevenir posibles daños a futuro. Estas autorizaciones se han dado con base en la información que suministran las propias empresas desarrolladoras de los transgénicos, es decir, son medidas a favor de la industria y no de los consumidores.
Otros países sí etiquetan
El etiquetado de transgénicos es norma en más de 20 países de Europa en donde es obligatorio etiquetar los alimentos que contengan desde un 0.9% de ingredientes transgénicos. La segregación e identificación de cultivos transgénicos NO ha incrementado los costos a los fabricantes ni a los consumidores y sí garantiza la calidad e inocuidad de los alimentos.
La responsabilidad y el compromiso con los consumidores no es exclusivo de los países ricos: Angola prohibió en febrero pasado la importación de todos los OGM, excepto aquellos que sean recibidos como ayuda alimentaria, los que a su vez tendrán que ser molidos para evitar el riesgo de que sean plantados y contaminen los cultivos locales.
Si deseas saber más acerca del Día mundial del consumidor consulta la página: www.consumidoresint.cl/publicaciones/dm2005.asp