Luego de dos años de campaña de Greenpeace, la empresa Hewlett Packard se comprometió a retirar algunos compuestos tóxicos de sus productos.
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Guadalajara, Jalisco, México —
Frente a la principal planta de la empresa Hewlett Packard, ubicada en la capital de Jalisco, Greenpeace lanzó un llamado a que todas las industrias electrónicas eliminen las sustancias tóxicas de sus productos. Con la misma demanda se realizaron protestas simultáneas en Ginebra (Suiza) y Pekín (China).
En México, activistas de Greenpeace inundaron con desechos electrónicos
un planeta de 1.60 metros de diámetro y mostraron una manta con la
leyenda: "HP, alta tecnología altamente tóxica".
Esta demostración pacífica puso en evidencia que la creciente industria
electrónica está generando problemas de salud y ambientales de
dimensiones globales. Las compañías fabricantes de computadoras y
teléfonos celulares elaboran sus productos con materiales tóxicos que
afectan la salud de trabajadores y recicladores, así como al medio
ambiente; además, diseñan estos productos de manera que se vuelven
obsoletos en poco tiempo. Esto significa que a muy corto plazo estas
mercancías serán basura electrónica.
Por ello, Greenpeace ha solicitado a las compañías electrónicas más
grandes del mundo que eliminen los metales pesados, los retardantes de
flama bromados y el plástico PVC de sus productos, aprovechando el
marco regulatorio europeo que obliga a que los productos electrónicos
que ingresen a ese mercado a partir de mediados del 2006 no contengan
cuatro metales pesados y dos retardantes de flama. Como resultado de
este llamado, las empresas Samsung, Sony y Sony Ericsson se han
comprometido a eliminar el peligroso retardante de flama bromado y el
plástico PVC de algunos de sus productos. En particular, Sony Ericsson
se comprometió a eliminar estos compuestos de todos sus productos para
finales del 2005. Nokia se ha comprometido a hacer lo mismo para
finales del 2006. Por su parte, las empresas Hewlett Packard, Apple,
Dell, Fujitsu-Siemens, IBM, LG, Motorola, Panasonic y Toshiba se han
rehusado a comprometerse con el medio ambiente.
Tóxicos desde la cuna hasta la tumba
La industria electrónica debe ser responsable por todo el ciclo de vida
de sus productos. Greenpeace exige que la industria electrónica sea
limpia, es decir, que elimine progresivamente los químicos peligrosos.
Estas sustancias no sólo contaminan cuando llegan al basurero sino que
ponen en riesgo a los trabajadores de las maquiladoras de electrónicos.
Tal es el caso de México, donde los trabajadores de la industria de
electrónicos y componentes son afectados por estar expuestos a las
sustancias y solventes usados en la producción.
La planta de manufactura y ensamble de Hewlett Packard en Guadalajara
opera desde 1982 y en los últimos años se ha convertido en la empresa
con mayores ventas en México, seguida por IBM.
De hecho, la capital de Jalisco se ha transformado en el centro de
manufactura de computadoras personales, distribución de tinta y láser,
entre otros productos electrónicos. Además de HP, ahí se encuentran
empresas como Solectron, Flextronics, Sanmina-CSI y Jabil Circuit.
Guadalajara es conocida como el Silicon Valley mexicano y se estima que
esta industria genera alrededor de 50 mil empleos.
México tiene el segundo lugar en la fabricación de productos
electrónicos en América Latina, después de Brasil. La industria
maquiladora electrónica y eléctrica cuenta en México con 610
establecimientos y más de 361 mil empleados. Pese a la importancia de
México en este mercado global, no hay cifras claras sobre las
condiciones de los trabajadores que se desempeñan en estas plantas, la
protección con la que trabajan, la información que reciben sobre los
productos y compuestos que manejan y los problemas de salud que
enfrentan o pueden llegar a enfrentar. Sin embargo, se sabe que los
materiales que más afectan la salud de los trabajadores de la maquila
son los solventes, los metales pesados y los retardantes de flama
bromados, estos últimos compuestos orgánicos persistentes han atraído
la atención mundial debido a sus impactos.
Los países en desarrollo se encuentran al inicio y al final de este
mercado global de electrónicos y son los que están absorbiendo los
costos. Así como los trabajadores mexicanos sufren daños por trabajar
con compuestos químicos tóxicos, en Asia, miles de trabajadores también
están expuestos a estas mezclas de venenos tóxicos al desmantelar los
aparatos para su reciclaje. Para denunciar esta situación, Greenpeace
realizó hoy acciones simultáneas en México, China y Suiza.