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Variedades de maíz criollo mexicano

Variedades de maíz criollo mexicano

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DF, México — Los resultados de las investigaciones del Instituto Nacional de Ecología (INE) recientemente publicados en la revista PNAS, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, que indican no haber encontrado contaminación transgénica en maíces criollos de diversas comunidades de Oaxaca son una noticia esperanzadora pero no concluyente, en tanto no existan controles estrictos sobre la importación de maíz contaminado estadounidense.

Que no se haya encontrado contaminación transgénica en ciertas regiones de Oaxaca durante 2003 y 2004 demuestra que la presión pública sobre instituciones del Estado lograron revertir ese fenómeno, descubierto en 2001.

En su investigación, los científicos aclaran que si bien "la evidencia sobre la presencia de trangenes es rara o ausente en las áreas muestreadas, no debe ser generalizada a otras regiones de México sin información cuantitativa, ni significa que la situación actual permanezca inalterable". De hecho, reconocen que "existen muchas rutas por las cuales los nuevos trangenes podrían dispersarse y multiplicarse entre las variedades de maíz".

Por ello, Gustavo Ampugnani, coordinador de la campaña de ingeniería genética de Greenpeace México, alertó: "Estos resultados no garantizan que la contaminación haya desaparecido ni que estemos a salvo de ella a futuro. Si se mantiene la actual política de importación de maíz transgénico de Estados Unidos y no se siguen las recomendaciones de la Comisión de Cooperación Ambiental, seguiremos expuestos a que se presenten nuevos casos de contaminación".

Un patrimonio defendido por las comunidades

El estudio del INE reconoce que en 2001 se encontró maíz transgénico en las bodegas de Diconsa. Sin embargo, no vincula los resultados del estudio con el hecho de que Diconsa dejó de importar y comercializar maíz transgénico desde 2003.

"Si en efecto ya no hay contaminación en Oaxaca será porque la presión de organizaciones ambientalistas obligaron a que Diconsa dejara de comprar y distribuir maíz transgénico, y a que el INE realizara un programa de información en comunidades para evitar dicha contaminación. Así, el esfuerzo de las comunidades indígenas y campesinas afectadas ha sido fundamental", precisó Ampugnani.

El estudio del INE destaca la incertidumbre que existe ante la posible aparición de nuevos tipos de secuencias transgénicas en México, las cuales no están siendo monitoreadas, sobre todo cuando los cultivos de maíz transgénico se incrementan rápidamente en Estados Unidos.

"Es evidente que permanecen abiertas y sin vigilancia las puertas por donde entró la contaminación. Si estas puertas no se cierran los nuevos transgenes podrían dispersarse y multiplicarse entre las variedades de maíz", consideró Ampugnani.

Según la Unión de Científicos Críticos de EU, en ese país se halló hasta un 1% de contaminación transgénica en semillas de maíz convencionales, lo que representa una cantidad enorme. En 2004, México importó 150 mil toneladas métricas de semillas de maíz convencional para ser plantadas; esto significa que entraron directamente a los campos de cultivo 1,500 toneladas métricas de maíz contaminado. (A ello se suma que, cada año, México importa de EU 6 millones de toneladas de maíz; de este volumen el 40% es transgénico.)

"Dado que no se han acatado las recomendaciones de la CCA en referencia a dejar de importar maíz transgénico de Estados Unidos, es necesario hacer extensivo el monitoreo efectuado por el INE a todo el país, para protegernos de futuros riesgos de contaminación. No podemos bajar la guardia y decir que la contaminación ha sido superada. La prohibición a la siembra comercial de maíz transgénico debe mantenerse y se deben detener las importaciones de este maíz", concluyó Ampugnani.
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