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Un residente local contempla el techo de su casa enganchado a un árbol luego del paso del huracán Charley.
Ver imagenLa semana pasada Japón sufrió el tercer tifón de los últimos 20 días. Es la mayor tormenta que alcanzó Japón desde agosto, y se lo reportó como el más poderoso después del que golpeó Okinawa en 1972. En el norte de Europa, el mal tiempo y las inundaciones de este verano han resultado en cosechas más pobres con serias consecuencias para los agricultores. Campos enteros han sido abandonados por las fuertes lluvias que los han anegado. Algunos países han registrado sus meses de verano más húmedos. En 2003, el clima seco produjo enormes cosechas, pero el estrago de las lluvias torrenciales de este año podrían prolongarse hasta el 2005 gracias al daño provocado en las semillas y los suelos.
Cada vez más científicos están señalando al cambio climático como el culpable de estos desquicios en el clima global. Las concentraciones de CO2 (el principal gas de efecto invernadero) en la atmósfera baja está en su nivel más alto de los últimos 420 mil años -y posiblemente de los últimos 20 millones de años- y se mantienen 34% arriba de los niveles anteriores a la Revolución Industrial. Ese incremento se ha acelerado desde 1950.
En agosto, el Ministerio de Medio Ambiente de Europa publicó un documento examinando los impactos del cambio climático en Europa. Éste informe sugiere que entre 1975 y 2001, el número de inundaciones se incrementaron así como la frecuencia de las inundaciones extremas.
Los próximos años Europa verá los costos económicos de las tormentas, inundaciones, sequías y otras formas de clima extremo. Mientras el norte de Europa se vuelve más húmedo; el sur, seco. Esto amenaza importantes áreas de cultivo. Olas de calor más frecuentes e intensas, significan una amenaza letal para los más ancianos y frágiles, como sucedió en el verano de 2003. El derretimiento de los glaciares europeos también es un problema detectado por el documento ya que estima que tres cuartos de ellos en los Alpes suizos desaparecerán para 2050.
Calentándonos
La década de 1990 fue la más calurosa; 1998 fue el año que registró temperaturas récord. Luego siguen 2002 y 2003. La tasa de calentamiento global es de casi dos décimas de grado centígrado (0.2°C) por década.
En agosto de 2002, las inundaciones cobraron la vida de 80 personas en 11 países, afectaron a más de 600 mil personas y las pérdidas económicas fueron de al menos 15 mil millones de dólares. En el verano de 2003, la ola de calor que afectó al oeste y sur de Europa causó más de 20 mil muertes, particularmente entre los ancianos. Las cosechas, en el sur, cayeron un 30%. La masa glacial de los Alpes se redujo una décima parte sólo en ese año. Aún nadie sabe cuáles serán los costos sociales y económicos del verano 2004.
¿También huracanes?
Si bien no hay investigación científica específica que vincule los huracanes al cambio climático, los casos recientes en el Caribe (Charlie, Frances e Iván) generan algunas preguntas. Tanto Charlie como Frances causaron millones de dólares en daños. En estos días, Iván arrasó la isla de Granada y Jamaica; mientras tanto República Dominicana, Haití y Cuba se preparan a recibirlo en su paso a La Florida.
México, país vulnerable al cambio climático
México no está al margen de esta situación. Al ser un país expuesto al cinturón de huracanes, nos vuelve vulnerable a daños frecuentes causados por sistemas climáticos muy intensos. Por ejemplo, las inundaciones de octubre de 1999 (Tabasco) causaron 632 muertos, 530 mil afectados y pérdidas por 234 millones de dólares .
Según estudios del Comité Intersecretarial sobre Cambio Climático, México es muy vulnerable a este fenómeno . Esos estudios presentan modelos en los que las emisiones de CO2 se ven duplicadas respecto de los niveles preindustriales lo que causaría:
· modificación del régimen y la distribución espacial y temporal de las precipitaciones pluviales;
· cambios en la humedad de suelos y aire, con alteraciones de los procesos de evado-transpiración y recarga de acuíferos;
· agudización de las sequías, la desertificación y reducción drástica ecosistemas boscosos;
· mayor incidencia de incendios forestales, profundizando la deforestación, la erosión, la liberación de carbono y la pérdida de biodiversidad;
· alteración de cuencas hidrológicas, así como del régimen y distribución de escurrimientos superficiales e inundaciones.
· aumento del nivel del mar, con impactos sobre ecosistemas costeros y marinos .
Este panorama causaría, además, severas afectaciones en la producción agrícola e infraestructura (puentes, casas-habitaciones, etc.). Para la Ciudad de México los augurios no son mejores. Con un aumento de temperatura de más cuatro grados centígrados desde principios de siglo, experimenta hoy en día más tormentas severas que hace cincuenta o cien años. Los efectos de la urbanización con sus consecuentes cambios en el paisaje se han combinado para llegar a tal condición .
Tal como sentencia uno de los documentos citados: "México es un país de acentuada vulnerabilidad frente al cambio climático" .