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Ante el desastre en el río Coatzacoalcos, Pemex aplica un maquillaje 
verde.

Ante el desastre en el río Coatzacoalcos, Pemex aplica un maquillaje verde.

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Coatzacoalcos, Veracruz, México — COATZACOALCOS, Veracruz.- El derrame de miles barriles de crudo en el río Coatzacoalcos y las inadecuadas medidas con las que se pretende resolver este desastre ecológico se suman a los numerosos problemas ambientales que generan las actividades de Petróleos Mexicanos en esa región, señaló Greenpeace tras recorrer la zona afectada.

Colocar las toneladas de lirio acuático contaminado en bolsas negras de plástico (que los empleados de Pemex llaman "geomembranas") y llevarlas a enterrar (a "celdas de confinamiento temporal" que son simplemente terrenos desmontados); arrojar dispersantes al agua para que parte de los hidrocarburos se hundan; pintar de blanco las casas, las rocas y los árboles manchados con crudo; destinar a la incineración en hornos cementeros las arenas y otros materiales contaminados; usar más químicos para supuestamente lavar y verterlos al mismo río; "enjuagar" lirios en el propio Coatzacoalcos con una retroexcavadora y regresarlos a los cerros de lirios contaminados para utilizarlos como abono, son las supuestas medidas de saneamiento que las empresas contratadas por Pemex están llevando a cabo.

Ante el desastre en el río Coatzacoalcos, Pemex intenta nuevamente 
aplicar un maquillaje verde.

Ante el desastre en el río Coatzacoalcos, Pemex intenta nuevamente aplicar un maquillaje verde.

"Estas medidas constituyen un maquillaje verde, es decir una simulación con la que se busca ocultar el problema, más que una verdadera remediación. Esta farsa que le está costando millones de pesos a la ciudadanía se ha convertido en un verdadero negocio para las empresas contratadas por Pemex -Saint Martín, Lico Ambiental, Resago, Tema Ecológico, Recover, Preservare Urbis, entre otras-, mismas que están subcontratando a los pescadores desempleados de la región -principales afectados por la contaminación crónica del río Coatzacoalcos- con jornadas excesivas, escasa protección y salarios francamente miserables", afirmó Marisa Jacott, coordinadora de la campaña de tóxicos de Greenpeace México.

Según Pemex, estas compañías cuentan con tecnología y experiencia internacional certificada para realizar trabajos de recuperación del crudo y biorremediación en cuerpos de agua y tierra, pero la realidad es que a los pescadores sólo los están dotando de palas, jabones desengrasantes y trinches. Además alguna de ellas, como Saint Martín y Urbis, han enfrentado denuncias por su mal desempeño y sus fraudes (Urbis fue denunciada por Greenpeace y habitantes de Ixhuatlán del Sureste por llevar a cabo una falsa remediación en la zona y cobrar una suma millonaria).

En la zona del desastre

Integrantes de Greenpeace se han encontrado con pescadores, con técnicos de las empresas y con habitantes ribereños; asimismo, han recorrido el río Coatzacoalcos donde han detectado aves completamente cubiertas de chapopote al igual que las raíces del importante ecosistema de manglar. También encontraron a los habitantes de la ribera del arroyo Tepeyac abandonados a su suerte, con este cuerpo de agua convertido en una gran alberca negra que llega hasta sus terrenos, sus paredes, sus lavaderos y otras instalaciones. Aunque por sus casas ya habían pasado los "remediadores", estas comunidades no habían recibido atención médica, ni mucho menos información.

Entre los pescadores y trabajadores subcontratados por las empresas beneficiadas por Pemex se encuentran lo mismo niños de 14 o 15 años que señores de hasta 71 años.

Un riesgo latente

Ante el desastre en el río Coatzacoalcos, Pemex intenta nuevamente 
aplicar un maquillaje verde.

Ante el desastre en el río Coatzacoalcos, Pemex intenta nuevamente aplicar un maquillaje verde.

Greenpeace advirtió que lo ocurrido en Coatzacoalcos podría repetirse en otras instalaciones de Pemex: "La causa principal de este tipo de accidentes es la falta de mantenimiento y la antigüedad de las tuberías. La mayor parte de los ductos de Pemex ha llegado al final de su vida útil que se estima en 25 años, por lo que urge reemplazarlos. Pemex mantiene en operación 54 mil kilómetros de ductos en tierra y 2 mil en zonas submarinas y casi la mitad tiene más de 30 años en operación. De hecho, según la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa), la mayor parte de los accidentes y emergencias que se presentan en Pemex se debe al estado de los ductos".

Para revertir la situación en que se encuentra el río Coatzacoalcos, Greenpeace exige que:

1. Se haga pública la magnitud real de este desastre ambiental y se den a conocer los estudios y planes de saneamiento para la región.
2. Que Pemex y la industria petroquímica reporten al Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes todas sus descargas de sustancias tóxicas al agua, aire y suelo.
3. Que la Comisión Nacional de Agua difunda los resultados del análisis de muestras que han tomado en el río y que las autoridades ambientales den a conocer el diagnóstico elaborado por las universidades Veracruzana y Nacional Autónoma de México.
4. Que las autoridades ambientales apliquen la ley sobre Pemex y otros responsables tanto para sancionarlos como para sanear la región.
5. Que Pemex asuma su responsabilidad sobre los servicios que contrata para la remediación de estos siniestros.
6. Que la Secretaría de Gobernación vigile la sustitución adecuada y el mantenimiento de los ductos de Pemex y que la Profepa impida los vertidos de la empresa, pues de lo contrario es corresponsable de sus delitos ambientales.
7. Que se evalúen las condiciones de trabajadores, la salud de las comunidades vecinas y que se dé un adecuado tratamiento a la población afectada.

Más detalles en el Centro de Prensa.

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