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Buenas noticias para las ballenas. El Asahi Shimbun, uno de los periódicos más grandes de Japón, reportó que la cacería se reducirá en 20 por ciento en la temporada de cacería de ballenas de este fin de año y es la primera reducción desde 1987.
El reporte evidencia la falta de demanda para la carne de ballena, la enorme presión debida a las protestas sociales y a las naciones que condena la cacería como razones para reducción de captura de ballenas minke de 945 ejemplares a 750. La cuota de 50 individuos de la amenazada ballena fin permanece igual.
Mientras que la flota de caza de ballenas se prepara para abandonar Japón, la evidencia muestra un montaje de una industria en crisis, como las nuevas revelaciones de los problemas de baja en la demanda de la carne de ballena y los escándalos de la industria.
El Instituto de Investigación
de Cetáceos, que realiza en Japón el programa de caza
ballenas, y Kyodo Senpaku, la compañía que opera la
flota de caza de ballenas, esta semana anunciaron el cierre de la
tienda insignia de venta de carne de ballena "Yushin" y el
restaurante en Asakusa, en Tokio debido a problemas financieros.
La
tienda, un símbolo icónico de la caza de ballenas en
Japón, cerrará sus puertas en 2010. El mismo año
en que el "programa de investigación" japonés
Jarpa II será revisado, bajo el cual las ballenas son cazadas para una supuesta investigación científica.
Informantes
en el interior de la industria de la caza de ballenas dijeron a
Greenpeace que, por primera vez, los tripulantes de la flota no serán
japoneses en su totalidad, debido a la renuncia de muchos miembros de
la tripulación después del reciente escándalo de
trafico ilegal de carne de ballena expuesto por Greenpeace en mayo
2008.
En la investigación se encontró que la carne de
ballena era sacada de contrabando por la tripulación del barco
factoría Nisshin Maru, y se comercializaba ilegalmente para
obtener beneficios personales. Un tripulante informó que él
había construido una casa con las ventas de la carne de
ballena.
Teniendo en cuenta este escándalo, no es de
extrañar que los balleneros también hayan cancelado su
tradicional celebración al momento de zarpar.
Hemos recibido
informes de la potencial cancelación de la ceremonia de la
flota ballenera en el puerto de Shimonoseki, que marca la salida de
los balleneros para partir hacia alta mar. Se espera que la flota
salga en los próximos días, desde otro puerto, donde
será visto sólo por las familias de los miembros de la
tripulación y los funcionarios involucrados en la caza de
ballenas.
A esta serie de escándalos se suma la del mes
pasado cuando el gobierno Panameño le retiró la bandera
de conveniencia al barco japonés que reabastece de
combustible a la flota ballenera, el Oriental Bluebird, después
de ser dictaminado por violar diversas normas internacionales. Esto
resultó por la labor de Greenpeace y los grupos ecologistas
locales que informaron a las autoridades panameñas de las
irregularidades en la operación del buque.
"Como cualquier empresa lo
sabe, cuando su negocio es condenado mundialmente, cuando no se puede
celebrar con su personal y cuando casi nadie va a comprar sus
productos, es tiempo de cerrarla", dijo Sara Holden,
coordinadora de la campaña de ballenas de Greenpeace
Internacional.
Aunque los funcionarios digan que la reducción
de la actividad comercial se debe a una falta de suministro, las
propias cifras del Instituto de Investigación de Cetáceos
los contradicen. La realidad es que las existencias de carne de
ballena son cada vez mayores, lo que demuestra que no existe un
mercado para la carne de ballena en Japón. Según el
Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca, había 2 mil 800
toneladas de carne de ballena almacenadas a principios de 2008, cifra
que aumentó a 4 mil 200 toneladas en septiembre de 2008.
La campaña de Greenpeace
para poner fin a la caza de ballenas en el Santuario Ballenero
Austral se ha enfocado cada vez más hacia las autoridades de
Japón. El 71 por ciento de los japoneses no apoya el programa
de caza de ballenas de su país. Como resultado de la
investigación de Greenpeace en el tráfico ilegal de
carne de ballena, las autoridades japonesas han ejercido una
persecución por motivos políticos en contra de dos
activistas de Greenpeace.
A Junichi Sato y Toru Suzuki,
conocidos como los "Dos de Tokio", se les ha negado su libertad durante
más de 145 días, tras exponer el caso de corrupción.
Ellos serán sometidos a juicio a principios del próximo 2009, y se enfrentan a hasta 10 años de cárcel
por interceptar una caja de carne de ballena robada por la
tripulación del buque factoría ballenero Nisshin
Maru.
Amnistía Internacional ha denunciado que la
detención ha sido por motivos políticos, y en una
evaluación completada el mes pasado, el Consejo de Derechos
Humanos de las Naciones Unidas han reprendido al gobierno japonés
por imponer "restricciones indebidas a la libertad de expresión"
en Japón. También condenó el uso indebido de
violación por las leyes japonesas por la policía para
hostigar a los activistas que son críticos de la política
gubernamental.