Con integrantes del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda),
Guardianes de los Árboles, Cambios y el Centro de Derechos Humanos de
la Montaña "Tlachinollan", 20 activistas de Greenpeace marcharon
amordazados, vistiendo playeras impresas con disparos y sangre,
demandando poner fin a la ola de injusticias, violencia y represión que
se ha desatado contra la Organización de Campesinos Ecologistas de la
Sierra de Petatlán (OCESP) y la Organización de Mujeres Ecologistas de
la Sierra de Petatlán (OMESP).
En particular, exigieron la liberación inmediata e incondicional de
Felipe Arreaga, líder de la OCESP detenido mediante acusaciones
fabricadas; que se investigue a fondo el atentado contra Albertano
Peñaloza y su familia; y que se ponga fin a la impunidad y a la ola de
represión en contra de los ecologistas de Petatlán.
"Los ataques en contra de Felipe Arreaga, Albertano Peñaloza y los
miembros de la OCESP y la OMESP son una represalia por su trabajo a
favor de la conservación de los bosques y el bienestar de las
comunidades de Petatlán y por afectar los intereses de los caciques
locales", señaló Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques
de Greenpeace.
Un estado en devastación
Estudios realizados por la Comisión para el Conocimiento y Uso de la
Biodiversidad (Conabio) muestran que, entre 1992 y 2000, 95 mil
hectáreas fueron deforestadas en Petatlán, lo que equivale a casi 40
por ciento de los bosques de la región a un ritmo de 12 mil hectáreas
deforestadas por año. Esta cifra representa una tasa de deforestación
del 5.5 por ciento anual, es decir 5 VECES superior al promedio del
país y uno de los mayores índices de deforestación a nivel mundial.
Fue por eso que en 1998, líderes como Peñaloza y Arreaga, junto con
Rodolfo Montiel y otros miembros de la comunidad, se organizaron para
detener la tala desmedida de bosques por parte del cacique local,
Bernardino Bautista, la Unión de Ejidos Rubén Figueroa y la
transnacional Boise Cascade. La lucha de los campesinos derivó en la
cancelación de 15 permisos de aprovechamiento forestal autorizados en
la región y la salida de la empresa canadiense. Sin embargo, desde
entonces los campesinos han sufrido persecuciones, represión,
encarcelamientos, torturas y asesinatos, y nunca se ha castigado a los
responsables.
Pese a ello, su labor no se ha detenido. Por ejemplo, las integrantes
de la OMESP han explorado con notable éxito diversas alternativas
agrícolas, como la creación de huertos familiares, y se han dado a la
tarea de reforestar los bosques, labor en la que plantaron 176 mil
árboles durante 2003 y 2004.
Reconocimiento internacional, persecución en México
Felipe Arreaga fue detenido el 3 de noviembre de 2004, acusado de
asesinato y asociación delictuosa. A pesar de las evidencias que lo
exculpan, la Procuraduría de Justicia del Estado está intentando
prolongar el juicio hasta por diez meses. Aparte de Felipe, otros
miembros de la OCESP fueron acusados del mismo delito, como Rodolfo
Montiel, quien hace dos años recibió el premio Goldman (el Nobel del
ambientalismo).
En lo que respecta a Peñaloza, que perdió a dos de sus hijos el pasado
19 de mayo cuando fue emboscado por un grupo armado, la Procuraduría no
ha realizado la indagación necesaria para esclarecer ese atentado.
Mientras, continúan las amenazas contra los ecologistas que han debido
abandonar sus comunidades para protegerse.
Por su parte, el gobernador Torreblanca ha restado importancia a la deforestación en su estado y ha dicho que no cree que
los ataques contra los campesinos ecologistas estén relacionados con sus actividades a favor de los bosques.
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