Lanchas rápidas de Greenpeace enfrentan a la flota ballenera japonesa en el Santuario Austral con la intención de detener la matanza de los grandes cetáceos. Mediante acciones no violentas, Greenpeace busca que termine la cacería de ballenas y sobre todo que sea respetado el Santuario Ballenero Austral.
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Océano Glacial Antártico, Internacional —
Los barcos Esperanza y Arctic Sunrise, de Greenpeace, se enfrentaron este día a la flota ballenera de la Agencia de Pesca de Japón para exigirle que abandone de inmediato el Santuario Ballenero Austral. A bordo de ocho lanchas inflables, la tripulación de los dos barcos intentó impedir la matanza de los cetáceos y desplegó pancartas con las leyendas "Salvemos a las ballenas" y "Paren la cacería de ballenas".
Durante esta actividad, dos buques balleneros aparecieron en escena con
varias ballenas minke colgando del casco, listas para ser traspasadas
al barco factoría de la flota, el Nisshin Maru. Greenpeace trató de
impedir el acceso a la rampa de popa del Nisshin Maru, pero uno de los
balleneros embistió en dos ocasiones al barco Esperanza para apartarlo
mientras, desde el puente del Arctic Sunrise, Yuko Hirono, miembro de
Greenpeace Japón, pedía por radio a la flota japonesa que detuviera la
matanza de ballenas en el Santuario Austral, área de refugio para
ballenas establecida por acuerdo de la comunidad internacional.
Este año, la Agencia de Pesca de Japón no sólo ha ignorado las
protestas internacionales y los llamados de la Comisión Ballenera
Internacional (CBI) para detener su programa de "cacería científica de
ballenas", sino que además ha decidido duplicar su cuota de captura de
ballenas minke, con lo cual pasó de 440 a 935. Además, añadió 10
ejemplares de rorcual común, una especie amenazada que es la segunda
criatura más grande del planeta, después de la ballena azul.
"Esta cacería de ballenas es innecesaria e injustificada. El letrero
gigante con la leyenda RESEARCH (investigación) que han pintado en el
costado del barco factoría de la flota, el Nisshin Maru, no va a
engañar a nadie. Una vez que las ballenas han sido medidas y pesadas
por los "científicos" a bordo, los carniceros empiezan a trabajar y las
ballenas son troceadas y empaquetadas para la venta. Esto es un asunto
económico, no científico", afirmó Alejandro Olivera, coordinador de la
campaña de océanos de Greenpeace México.
Salvemos a las ballenas
A bordo de los dos barcos de Greenpeace hay 70 tripulantes procedentes
de 19 países: Reino Unido, Holanda, Canadá, Australia, Ghana, Rusia,
Noruega, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Irlanda,
India, Nueva Zelanda, España, Suecia, Austria y Argentina.
Greenpeace está utilizando todos los medios a su alcance para detener
la caza de ballenas y conseguir que ésta sea la última vez que los
balleneros ataquen el Santuario. Esto incluye seguirle la pista a
quienes están beneficiándose económicamente con las capturas.
Con estas acciones en contra de la matanza de ballenas en el Santuario
Ballenero Austral, arranca una de las más importantes campañas de
Greenpeace: "En defensa de nuestros océanos", en la que durante todo el
2006, el buque Esperanza visitará las regiones marinas más importantes
del planeta para evidenciar los problemas que enfrentan y para buscar
la creación de una red de reservas marinas que abarque 40 por ciento de
los océanos del planeta, a fin de frenar la sobreexplotación de los
mares.
El Santuario Ballenero Austral se creó en México, durante la reunión de
la CBI de 1994. Ese océano es un hábitat muy productivo en el que se
desarrollan especies como las ballenas franca, minke, jorobada, azul,
muchas de ellas con sus poblaciones seriamente amenazadas. De ahí la
urgencia de protegerlo.
La situación en México
En el 2002, en nuestro país se creó el Área de Refugio para Grandes
Ballenas en todas las aguas patrimoniales de nuestro país, es decir, el
santuario nacional para ballenas más grande del mundo. Sin embargo,
este santuario está bajo amenaza pues la pesca de tiburón que llevan a
cabo 5,200 embarcaciones utiliza las llamadas "paredes de la muerte",
que son redes de enmalle de hasta 2 kilómetros de largo así como
palangres, que son líneas de hasta 50 kilómetros de largo con miles de
anzuelos (actualmente hay casi 2 millones de estos anzuelos operando).
En estas redes y palangres caen atrapadas todo tipo de especies
marinas. Estudios recientes muestran que 52 por ciento de los
enmallamientos de ballenas, delfines, tortugas y lobos marinos se
presentan en este tipo de redes, en tanto que otro 24 por ciento ocurre
en redes agalleras.