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Activistas de Greenpeace entregan una montaña de pilas a la Secretaría 
de Medio Ambiente y le demandan que regule la disposición de estos 
productos al terminar su vida útil, pues contienen sustancias tóxicas.

Activistas de Greenpeace entregan una montaña de pilas a la Secretaría de Medio Ambiente y le demandan que regule la disposición de estos productos al terminar su vida útil, pues contienen sustancias tóxicas.

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DF, México — Por lo menos 30 por ciento de cada pila está constituida por compuestos tóxicos, tales como mercurio, plomo, litio, cadmio y níquel. A pesar de esto, las pilas no reciben un manejo especial sino que van a parar a los basureros municipales, a tiraderos a cielo abierto o a los cuerpos de agua. Por ello, activistas de Greenpeace colocaron en la Secretaría de Medio Ambiente dos toneladas de pilas.

Se estima que cada mexicano utiliza un promedio de 10 pilas al año, muchas de ellas "piratas". A pesar de esto, las pilas de desecho no reciben un manejo especial, como ameritan por ser residuos peligrosos sino que van a parar a sitios donde siguen ocasionando graves problemas de contaminación. Por lo anterior y con el fin de que las autoridades tomen medidas para controlar el problema que las pilas representan para México, Greenpeace depositó a las puertas de la Secretaría de Medio Ambiente casi dos toneladas de pilas reunidas durante 3 meses.

Durante esta acción, se demandó lo siguiente:

  • evitar el vertido de pilas y baterías en basureros municipales;
  • aplicar planes de manejo especial para pilas y baterías y desarrollar una normatividad específica para estos materiales;
  • brindar apoyo a estados y municipios para que recolecten las pilas y baterías;
  • que se atiendan dentro de estos planes a comunidades rurales que carecen de luz eléctrica;
  • promover que fabricantes, importadores y distribuidores de pilas se hagan cargo de estos productos al final de su vida útil;
  • promover que los fabricantes de pilas retiren los compuestos tóxicos de estos productos.

"Le exigimos a la Semarnat que tome medidas inmediatas para detener este problema de salud pública. Cada día se consumen más pilas, la mayoría se van a los depósitos de basura municipal a pesar de que, por sus componentes, se trata de residuos peligrosos. Necesitamos una legislación para estos tóxicos y un plan de manejo que entre en vigor a la brevedad y que involucre a las empresas productoras de estos materiales", señaló Marisa Jacott, coordinadora de la campaña de tóxicos de Greenpeace México.

Las pilas y baterías que llegan a la basura doméstica tienen dos destinos: se incineran, lo que genera compuestos muy peligrosos y dañinos tales como las dioxinas y los furanos, o bien al estar a la intemperie sufren la corrosión de sus carcazas con lo que sus compuestos tóxicos quedan libres para contaminar suelos y cuerpos de agua.

Cabe señalar que esta contaminación se ha agravado con la venta de "pilas piratas", las cuales tienen una duración mucho menor que una pila alcalina convencional. En promedio, casi la mitad del consumo en México corresponde a pilas piratas, sobre todo de origen chino.

"La solución a largo plazo consiste en que los fabricantes retiren los compuestos tóxicos de las pilas, lo que ya es técnicamente viable. Pero ahora es necesario que se involucren en el manejo de sus productos una vez que son desechados", señaló Jacott.

Datos sobre las pilas en México

  • Fabricar una pila consume 50 veces más energía de la que ésta produce y se calcula que la corriente generada por cada pila es 450 veces más cara que la generada por la red eléctrica .
  • Alrededor del 30% de los materiales contenidos en pilas y baterías son tóxicos; si se trata de pilas de óxido de mercurio su contenido tóxico es de 50%.
  • Usamos alrededor de 10 pilas desechables por año (400 gramos-120 gramos de tóxicos).
  • Las pilas de carbón-zinc (heavy dutty) duran poco y son de baja toxicidad; las alcalinas (dióxido de manganeso y zinc) duran más y son de toxicidad media. Estas dos clases de pilas son las más comunes, se utilizan en juguetes, radios, cámaras, etc. Las pilas de botón contienen mercurio y son altamente tóxicas, se utilizan en calculadoras, relojes, aparatos de sordera; las de litio son altamente tóxicas, utilizadas en equipos de comunicación, computadoras, celulares, entre otros.
  • Cálculos conservadores señalan que cada año se tiran, 35,500 toneladas de de pilas y baterías .
  • Una pila de mercurio puede contaminar 600 mil litros de agua; una de zinc-aire, 12 mil litros; una de óxido de plata, 14 mil litros; una alcalina, 167 mil litros de agua, y una de carbón-zinc 3 mil litros. Para contaminar 6.5 millones de litros de agua que es lo que contiene la alberca universitaria de la UNAM, se necesitarían sólo 11 pilas de botón de óxido de mercurio o 40 alcalinas.
  • Si se usa un walkman 5 horas a la semana durante 1 año se utilizarán: 38 pilas alcalinas (380 pesos), 116 baterías heavy dutty carbón-zinc (754 pesos) y, menos de una recargable (38 pesos la pila más costo proporcional del cargador que es de 30 pesos.

Efectos en la salud

El mercurio es un posible cancerígeno y es bioacumulable. Una alta exposición puede dañar el cerebro, los riñones y al feto, provocando retraso mental, en el andar o el habla, falta de coordinación, ceguera y convulsiones. El mercurio que se emite en los basureros contamina el agua y la tierra, con lo que puede llegar a la comida pues se acumula en los tejidos de peces.
El plomo puede dañar el sistema nervioso, los riñones y el sistema reproductivo y no se degrada. Cuando se libera al aire puede ser transportado largas distancias antes de sedimentar. Se adhiere a partículas en el suelo y puede pasar a aguas subterráneas.
El litio es un neurotóxico y tóxico para el riñón. La intoxicación por litio produce fallas respiratorias, depresión del miocardio, edema pulmonar y estupor profundo. Daña al sistema nervioso, llegando a estado de coma e incluso la muerte. El litio puede lixiviarse fácilmente a los mantos acuíferos.
El cadmio es una sustancia cancerígena que si se respira a altos niveles produce graves lesiones en los pulmones e ingerirlo produce daños a los riñones. En dosis altas puede producir la muerte. Ingerir alimentos o tomar agua con cadmio irrita el estómago e induce vómitos y diarrea. El cadmio entra al aire y al agua de fuentes como vertederos y derrames de desechos domésticos y se puede viajar largas distancias.
El níquel tiene efectos sobre la piel. Respirar altas cantidades produce bronquitis crónica y cáncer del pulmón y de los senos nasales. Se libera a la atmósfera por incineradores de basura. En el aire, se adhiere a partículas de polvo que se depositan en el suelo.

Más información: Lo que usted debe saber acerca de las pilas.

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