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Organizaciones demandan en reunión de la CGIAR, y ante el secretario 
de Agricultura, revertir la contaminación genética del maíz mexicano.

Mientras Europa adopta medidas de control, México mantiene una actitud negligente. (En la foto, Greenpeace y otras organizaciones demandan al secretario mexicano de Agricultura, Javier Usabiaga, revertir la contaminación genética del maíz mexicano.)

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Bruselas, Bélgica — Debido a la irresponsabilidad con que las corporaciones biotecnológicas están manejando los productos transgénicos, la Unión Europea decidió cerrar sus fronteras al maíz forrajero y establecer severos controles. La medida se deriva de los escándalos recientes que evidencian negligencia -e incluso cinismo- por parte de los productores de transgénicos.

A partir del 16 de abril, los embarques de maíz forrajero que pretendan ingresar a Europa deberán contar con un certificado que garantice que no contienen Bt10, un transgénico no autorizado que contiene un gen resistente a la ampicilina. El consumo de este producto podría generar resistencias a los antibióticos, con lo cual un paciente vería avanzar un padecimiento a pesar de recibir medicación.

Es por esa razón que la Unión Europea no acepta el maíz Bt10, pero sí otros transgénicos para consumo animal como el Bt11. Sin embargo, el 22 de marzo la prestigiada revista Nature reveló que en los últimos cuatro años el BT10 había ingresado a esa región confundido con el maíz autorizado. Esto se debe a que, a simple vista, es imposible distinguir el maíz convencional del transgénico, así como un transgénico de otro.

La ley de la UE establece criterios precisos al respecto para impedir la entrada de transgénicos no autorizados. Por ello, y para mantener la confianza de los consumidores, la Comisión Europea decidió cerrar sus fronteras como una medida de emergencia.

¡Exagerados!

En respuesta, la representación estadounidense ante la UE calificó la medida como "exagerada" y minimizó los posibles efectos.

"No existe motivo para pensar que la pequeña cantidad de Bt10 que entró en la UE tenga efectos negativos", señaló el portavoz Edward Kemp.

La misma actitud fue asumida por la corporación responsable de ese mal manejo: Syngenta. En un intento por confundir al público, declaró: "El Bt10 y el Bt11 son físicamente idénticos y las proteínas son idénticas". La investigación reveló que el Bt10 contiene elementos resistentes a la ampicilina, un importante antibiótico ampliamente usado para tratar infecciones humanas y animales.

Este caso (al cual se suma el descubrimiento en China de arroz Bt no autorizado para consumo humano) muestra la incompetencia de las corporaciones para manejar semillas transgénicas con seguridad, la ausencia total de regulación y control en los Estados Unidos y la escasa implementación de las medidas de control en la Unión Europea. Expone también la manera como las compañías biotecnológicas buscan esconder sus malas prácticas con argumentos no científicos y recurriendo a sus estrategias de relaciones públicas y manejo de medios.
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