Ballenas en el Zócalo de la ciudad de México
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DF, México —
En días recientes aparecieron muertas dos ballenas en las costas de Sinaloa pero no mostraban evidencia alguna de que su fallecimiento hubiera sido ocasionado por actividades humanas. Es necesario hacer un estudio para determinar las causas de muerte, que a veces son naturales o desconocidas. Sin embargo, este hecho debe recordarnos que las ballenas continúan bajo diversas amenazas en aguas mexicanas.
Preocupa especialmente que en estos meses de invierno se realiza la
migración de las ballenas gris y jorobada. La gris viaja desde las
costas del Mar de Behring (Alaska) hasta las lagunas de la península de
Baja California; la jorobada, que está en peligro de extinción, migra
desde las costas de Canadá hasta Bahía de Banderas, en Nayarit y
Jalisco. Al aumentar el tráfico de estos cetáceos por el Pacífico,
podría ocurrir la muerte de varios de ellos a causa de malas prácticas
pesqueras.
Incluso México, que posee el santuario ballenero nacional más grande
del mundo y con ello ha prohibido la cacería de ballenas, no ha logrado
garantizar que estos mamíferos marinos se encuentren a salvo en los
mares mexicanos pues persisten prácticas pesqueras tan depredadoras que
se han convertido en la principal causa de muerte de los cetáceos.
Las redes de enmalle son la principal amenaza para los cetáceos en el
mundo. De acuerdo con estudios recientes, la mayoría de las capturas de
ballenas, delfines, marsopas, focas y lobos marinos ocurren en redes
agalleras, en comparación con otras técnicas pesqueras. En México se
estima que las capturas de mamíferos marinos en este tipo de redes es
de casi 90%.
Una muestra son las artes de pesca empleadas en la captura de tiburón.
Se trata de redes de enmalle de deriva que tienen hasta 1,800 metros de
longitud y 50 metros de profundidad. Al no ser selectivas, atrapan a
todo tipo de especies marinas. Por eso se les conoce como "paredes de
la muerte".
En Greenpeace trabajamos para que sea promulgada una legislación que
regule la pesquería de tiburón, lo cual, al restringir el uso de artes
de pesca depredadoras, beneficiará en forma directa a todos los
mamíferos marinos y a las tortugas marinas.
— Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de Océanos en Greenpeace México