Una muestra de la destrucción del Gran Bosque de Agua: las faldas de este cerro se encuentran cubiertas por troncos recién cortados.
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Ciudad de México/, México —
La comunidad indígena tlahuica de San Juan Atzingo y Greenpeace denunciaron que bandas de talamontes están acabando con los bosques de esa comunidad, los cuales forman parte del Gran Bosque de Agua. Por ello, presentaron una denuncia popular ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para exigirle que detenga cuanto antes la tala ilegal.
La comunidad indígena tlahuica de San Juan Atzingo y Greenpeace
denunciaron que bandas de talamontes están acabando con los bosques de
esa comunidad, los cuales forman parte del Gran Bosque de Agua. Por
ello, presentaron una denuncia popular ante la Procuraduría Federal de
Protección al Ambiente (Profepa) para exigirle que detenga cuanto antes
la tala ilegal.
A pesar de que parte de los bosques de San Juan Atzingo se encuentran
en el Parque Nacional Lagunas de Zempoala, un área protegida, desde
1998 grupos de taladores han deforestado completamente más de 250
hectáreas y degradado muchas más con sus actividades ilícitas. En
respuesta, lo único que han hecho las autoridades ambientales es
incluir a este parque nacional en la lista de las 15 zonas del país con
mayor tala clandestina.
"Cada día y a toda hora se escuchan las motosierras en nuestros bosques
y se pueden ver los camiones cargados de madera rumbo a la Ciudad de
México o Cuernavaca sin que nadie los detenga. Parajes como El Jaral y
El Llano de la Piedra ya han sido deforestados casi por completo y
otros como La Cachucha, Puestos Viejos y Quila están siendo
deforestados en estos momentos. Por eso, una vez más exigimos a las
autoridades que actúen ya, para detener la destrucción de nuestros
bosques", exigió un representante de la comunidad indígena tlahuica de
San Juan Atzingo.
"La falta de acción de las autoridades hace posible que bandas de
talamontes operen a plena luz del día durante todo el año, destruyendo
uno de los bosques más importantes del mundo: el Gran Bosque de Agua",
explicó Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques y selvas
de Greenpeace.
Por ello, Greenpeace y la comunidad de San Juan Atzingo presentaron una denuncia popular ante la Profepa en la que le exigen:
1. Detener la tala clandestina en la zona y realizar operativos permanentes de inspección y vigilancia.
2. Llevar a cabo inspecciones permanentes en aserraderos, talleres de
carpintería y vehículos que transporten madera aserrada o en rollo, sus
productos y subproductos, para acreditar su legal procedencia.
3. Asignar presupuesto suficiente para que estos operativos se lleven a
cabo a través de personal capacitado y con equipo suficiente.
4. Investigar los hechos denunciados para deslindar responsabilidades.
El Gran Bosque de Agua alberga dos por ciento de la biodiversidad del
mundo, brinda tres cuartas partes del agua que se consume en la Ciudad
de México y abastece de este líquido a los ríos Lerma y Balsas. Sin
embargo, de mantenerse la tala ilegal y el crecimiento urbano, entre
otras actividades, este bosque desaparecerá en los próximos 50 años.