Estás aquí:
Rechazo a la incineración de desechos, porque genera más y peores problemas de los que intenta resolver.
Ver imagenEsta carta de protesta se elaboró como respuesta al anuncio hecho por el secretario de Medio Ambiente, Alberto Cárdenas Jiménez en el sentido de que dio comienzo el envío de llantas de desecho de la ciudad de Tijuana a las empresas cementeras como parte de un programa fronterizo "de limpieza" de sitios abandonados. De acuerdo con este programa, se calcula que en principio y sólo en el área de la frontera más de 10 millones de llantas irán a los hornos cementeros, en el marco de un convenio establecido con la Cámara Nacional del Cemento y los gobiernos fronterizos, y con el aval de un convenio federal con la Semarnat que les permite quemar residuos como "combustible alterno" en la producción de cemento desde hace varios años.
"Nos preocupa el impacto sobre el ambiente y sobre la salud que esta decisión tendrá; de hecho, los hornos de cemento en los que se incineran llantas como combustible alterno han demostrado producir mayores emisiones de dioxinas, mercurio, hidrocarburos poliaromáticos y metales pesados como plomo, zinc, níquel y vanadio, que las cementeras que usan carbón o gas como combustible", afirmó Alejandro Calvillo, director de Greenpeace México.
"Las organizaciones exigimos que se detenga la quema de llantas usadas en hornos de cemento en la región fronteriza; que se anule el convenio establecido entre la Semarnat y la Cámara Nacional del Cemento para quemar llantas y residuos peligrosos en cementeras; que se promueva la producción limpia en esta industria; que se tomen medidas de Extensión de la Responsabilidad del Productor (ERP) para que los fabricantes de llantas asuman la responsabilidad por sus productos durante todo su ciclo de vida, incluso cuando entran en desuso; que se clasifiquen las llantas como residuos sujetos a control en la legislación, para que se prohíba su importación, y que se incluya la participación y la consulta a la ciudadanía en este tipo de temas", afirmó Fernando Bejarano, coordinador de RAPAM.
Alternativas limpias
Las organizaciones destacaron que en vez de quemar llantas el gobierno debería promover a empresas que se dediquen al reciclaje no tóxico de llantas mediante su renovación (reencauchamiento), y al reuso para materiales de construcción, pisos y alfombras de gimnasio, asfalto, durmientes de tren, autopartes, pistas de atletismo, mangueras para riego, entre otros.
"La proliferación de los cementerios de llantas de desecho abandonados se debe a la falta de control de las importaciones de Estados Unidos y la falta de responsabilidad de los fabricantes. Como en otros casos, con la incineración nuevamente se subordina el bienestar de la ciudadanía y la protección del ambiente -es decir, el interés público- a los intereses de las empresas; ahora se está favoreciendo a las grandes corporaciones de la industria del cemento", afirmó Calvillo.
De acuerdo con cifras oficiales, sólo en el año 2000 entraron a nuestro país más de 14 millones de llantas usadas procedentes de Estados Unidos. A partir de esa fecha se suspendió el control sobre las llantas que entran a nuestro país.
A propósito de esto, las organizaciones señalaron que tanto la Semarnat como la Secretaría de Economía deben acatar el exhorto hecho por la Comisión Permanente del Congreso (20 de agosto de 2003), en el sentido de que se tomen medidas para detener la entrada de llantas usadas a nuestro país.
La nube tóxica
El programa de quema de llantas en hornos cementeros incrementará la generación de dioxinas, que son contaminantes muy persistentes, tóxicos, que se acumulan en el tejido graso del cuerpo humano, incluida la leche materna, y que viajan grandes distancias, por lo que también contaminan y causan daños lejos de su fuente de origen. Es decir, en vez de resolver el problema de los residuos, lo agrava.
El gobierno de México firmó y ratificó el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, lo que significa que por ley está obligado a tomar medidas para reducir de manera creciente y eliminar cuando sea posible la generación de dioxinas, y las tecnologías que las producen, entre ellas la quema de residuos en hornos cementeros.
(Ver www.no-burn.org y www.noalaincineracion.org)