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Vista aérea del barco pirata Lian Run No14, a unas 60 millas frente a 
las costas de Guinea. Dicho barco no contaba con licencia para pescar 
en aguas del país africano.

Vista aérea del barco pirata Lian Run No14, a unas 60 millas frente a las costas de Guinea. Dicho barco no contaba con licencia para pescar en aguas del país africano.

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Internacional — En las aguas de Guinea Conakry, uno de los países más pobres del mundo, hay abundancia... de saqueadores. De los 67 barcos pesqueros que identificó Greenpeace durante 10 días, casi un tercio era ilegal. La evidencia que presentaron Greenpeace y la Fundación para la Justicia Medioambiental consiguió que autoridades de ese país abordaran el barco Esperanza de Greenpeace y procedieran contra estos piratas.

Un helicóptero de Greenpeace sobrevoló un grupo de buques pesqueros a unas 60 millas frente a las costas de Guinea y encontró un barco que no contaba ni con licencia para pescar. Por ese motivo, las lanchas de Greenpeace salieron desde el Esperanza y se dirigieron al buque pirata llevando a bordo a un oficial de la marina guineana y a un inspector de pesca de este país, junto con miembros de Greenpeace y de la Fundación para la Justicia Medioambiental.

Después de confirmar que el barco, el Lian Run No 14, no contaba con licencia para pescar en aguas del país africano, procedió el arresto. El barco Esperanza escoltó al buque pirata hasta la capital del país, Conakry, y lo entregó a las autoridades.

El capitán del Lian Run No 14 replicó que su documentación se encontraba en Las Palmas, España, puerto en el que buena parte de estas capturas ilegales son descargadas.

“Ésta es tan sólo una muestra de lo que sucede todos los días en aguas de algunos de los países más pobres del continente africano. También es un ejemplo de lo que podría hacer la comunidad internacional si se decidiera a colaborar más activamente con estos países para poner fin a la lacra de la pesca ilegal, que está provocando tantos daños a los pescadores y comunidades costeras de este país”, declaró Sebastián Losada, responsable de la campaña de océanos de Greenpeace.

Greenpeace y FJM encontraron además evidencias sobre cómo se blanquean estas capturas. Todas las cajas destinadas a empacar el pescado capturado por este buque estaban rotuladas con el nombre de otros 7 barcos que sí cuentan con licencia para pescar. Esto prueba que incluso los barcos autorizados colaboran para introducir el pescado ilegal en el mercado.

Las víctimas: la vida marina y los pescadores locales

África Occidental es la única región del mundo en la que el consumo de pescado está descendiendo. Los pescadores locales están perdiendo su única fuente de ingresos y muchas veces incluso sus vidas cuando los barcos arrastreros entran en las zonas reservadas para la pesca artesanal. Las autoridades de Guinea no tienen capacidad alguna para combatir a estos piratas de la pesca, que algunas veces pescan a tan sólo dos millas de la costa.

Globalmente, el valor de la pesca ilegal ha sido estimado en entre 4 mil y 9 mil millones de dólares anuales, el 20% del valor de la captura pesquera mundial. Se estima que tan sólo en el África subsahariana supone 1000 millones de dólares anuales.

La campaña contra la pesca pirata en África Occidental es la segunda etapa de la expedición que realiza Greenpeace llamada En Defensa de Nuestros Océanos. Todo el año 2006, el Esperanza será la principal plataforma de Greenpeace para exponer la necesidad de crear una red de reservas marinas que abarque el 40% de los océanos del planeta: lugares que se protegerían de la explotación a gran escala y de la pesca y la caza industrial; lugares desde donde nuestros océanos puedan empezar un proceso de recuperación.
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