Bacterias de salmonella y de cólera se encuentran presentes en ostiones y peces que llegan a nuestras mesas, a causa de la contaminación de las zonas costeras y de las descargas agrícolas, domésticas e industriales. A las bacterias se suman sustancias tóxicas como cadmio, plomo, mercurio, cobre, zinc, hidrocarburos y compuestos orgánicos persistentes como plaguicidas, askareles (PCB) y el hexaclorobenceno (HCB). Todo esto se concentra en un peligroso coctel tóxico que amenaza nuestra salud.