Horas más tarde, lanchas de Greenpeace trataron de impedir la transferencia de cajas con carne de ballena entre el Nisshin Maru y el Oriental Bluebird, por lo cual fueron acosadas con chorros de agua a presión por barcos de la flota ballenera. El hostigamiento acabó cuando entró a escena el Ocean Viking, el barco de vigilancia enviado por el gobierno australiano para controlar a la flota ballenera.
Mientras el gobierno de Japón permite a seis barcos de la flota ballenera adentrarse en el Santuario Ballenero, el barco panameño Oriental Bluebird no tiene ninguna autorización de su gobierno. Al reabastecer de combustible a la flota ballenera japonesa en aguas del Antártico, este barco no solamente está violando las reglas de la Comisión Ballenera Internacional, sino que también está violando el espíritu del Tratado Antártico al poner en peligro este medio ambiente que se mantiene puro. El Tratado prohíbe los reabastecimientos de combustible en esta zona.
Panamá debe retirarle la bandera inmediatamente al Oriental Bluebird o de otra manera ordenarle que deje de participar en las actividades de la flota ballenera japonesa, y Japón debe ordenarle a su flota que se retire inmediatamente y dejar de cazar ballenas en las aguas del Santuario Ballenero Austral.
Así impidieron la toma de combustibleDeclaración de activista panameño abordo