Por considerar que los bosques son uno de los recursos más valiosos, Greenpeace utilizó una camioneta de valores para llevar a la Secretaría de Hacienda decenas de árboles con los cuales demandó a esa dependencia un incremento sustancial en los recursos destinados a la preservación de los bosques. En la imagen, dos custodios descargan un tronco con la leyenda: "Salvar los bosques no es un gasto".
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Ciudad de México, México —
A bordo de un transporte de valores, activistas de Greenpeace llevaron a la Secretaría Hacienda un centenar de árboles de oyamel con los que reforestaron de manera simbólica la explanada del edificio y entregaron el mensaje: “Salvar los bosques no es un gasto”, inscrito en un tronco de madera. De esta manera, Greenpeace solicitó al secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, quintuplicar los recursos que actualmente se destinan a la conservación de los bosques y selvas del país en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2007, en proceso de elaboración.
Porque México tiene la quinta tasa de deforestación más alta del mundo, Greenpeace invitó al secretario Francisco Gil a que suscriba una carta de “Compromiso con la defensa de los bosques y selvas de la Nación”, carta que ya ha sido firmada por 13 de los diputados que discutirán y aprobarán el presupuesto en diciembre próximo.
“El valor de los beneficios que brindan los bosques en nuestro país ha sido estimado en 136 mil 770 millones de pesos anuales (casi el 9 por ciento del Producto Interno Bruto). A pesar de esto, durante 2006 apenas recibieron el 0.12 por ciento del presupuesto, es decir, mil 975 millones de pesos, menos de la mitad de lo que se le otorgó a los partidos políticos. Si consideramos el valor y la importancia de nuestros recursos forestales y el hecho de que los podríamos perder completamente en este siglo, es evidente que se tienen que destinar muchos más recursos para su conservación”, explicó Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques y selvas de Greenpeace.
Los bosques de México capturan dos terceras partes del agua que consumimos, regulan el clima, evitan inundaciones y deslaves y dan sustento a más de 10 millones de personas que habitan en ellos. Sin embargo, debido a los escasos recursos asignados para su protección y a las políticas públicas erróneas, 36 millones de hectáreas de bosque (65 por ciento del total) se encuentran fuera de los programas gubernamentales para su conservación y uso sustentable, lo que las hace susceptibles de ser taladas ilegalmente y transformadas en potreros o terrenos agrícolas. Esto ya provocó la desaparición de la mitad de los bosques de México en las últimas cinco décadas y cada año seguimos perdiendo 600 mil hectáreas de bosques.
“Los recursos no sólo son insuficientes sino que además están mal distribuidos. La alarmante tasa de deforestación de nuestro país muestra que los principales programas del gobierno para combatirla -combate a incendios, reforestación y plantaciones- no funcionan a pesar de que reciben más de la mitad de los recursos asignados al sector forestal”, señaló Magallón.
En contraste, el manejo forestal sustentable que llevan a cabo miles de comunidades y ejidos ha demostrado ser una excelente opción para conservar los bosques y selvas de nuestro país. Estudios realizados en Quintana Roo y Guerrero, demuestran que el manejo forestal sustentable reporta una tasa de conservación comparable a la de las Áreas Naturales Protegidas de nuestro país.
“Si realmente se pretende detener la acelerada deforestación que sufren los bosques de México, se deben destinar al menos 8 mil millones de pesos más en apoyos a las comunidades que hacen buen manejo de sus bosques así como incorporar al manejo forestal sustentable las 36 millones de hectáreas de bosques y selvas que no reciben ningún apoyo de los programas del gobierno federal. Destinar 10 mil millones de pesos para evitar la deforestación es insignificante: apenas 0.53 por ciento del presupuesto. Sobre todo, se debe entender que ¡salvar los bosques no es un gasto!”, concluyó Magallón.