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Miles de víctimas dejó el peor desastre que ha sufrido Tapachula, a 
consecuencia del huracán Stan.

Miles de víctimas dejó el peor desastre que ha sufrido Tapachula, a consecuencia del huracán Stan.

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Distrito Federal, México — Aunque el cambio climático es considerado la peor amenaza que enfrenta la humanidad, principalmente en países en desarrollo como México, las políticas para resolverlo son débiles e insuficientes. Ejemplo de esto es el convenio firmado entre Semarnat, Bancomext y el Banco Mundial, del Fondo Mexicano de Carbono (Fomecar), que busca allegarse de recursos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a largo plazo, pero no contempla acciones para atender el problema más urgente frente al cambio climático: la vulnerabilidad del país, señaló Greenpeace.

Los 330 millones de dólares anuales que las autoridades estiman recibir por la firma del Fondo Mexicano de Carbono (Fomecar) sólo serán útiles si se destinan a medidas que busquen disminuir la vulnerabilidad de nuestro país a este fenómeno: elaborar políticas preventivas, detener y revertir el deterioro de los ecosistemas y a reubicar a los grupos ubicados en zonas de riesgo, advirtió la organización ambientalista.

Las políticas para combatir el cambio climático se engloban en dos grandes rubros, la mitigación, lo cual significa reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y las medidas de adaptación, que se toman para reducir la vulnerabilidad. El Fomecar se inserta en las medidas de mitigación: es un fondo de financiamiento y contribuirá a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero… en el largo plazo. En el corto plazo no hay acciones ni políticas con las que se busque analizar la vulnerabilidad y tomar las medidas necesarias para reducirla o en su caso adaptarse a los cambios en el patrón climático.

La vulnerabilidad es la falta de capacidad de una persona o grupo para anticipar, sobrevivir, resistir y recuperarse del impacto de una amenaza natural. Implica una combinación de factores que determinan el grado hasta el cual la vida y la subsistencia de alguien queda en riesgo por un evento distinto e identificable de la naturaleza o de la sociedad. Esto quiere decir que algunos grupos sociales o países son más frágiles y propensos al daño, pérdida y sufrimiento de una misma amenaza y que la vulnerabilidad puede aumentar o disminuir con acciones concretas.

“Desafortunadamente en nuestro país cada año se levantan nuevas comunidades en lugares de alto riesgo, es decir comunidades de futuras víctimas. Se estima que en México existen 20 millones de personas en riesgo por inundaciones y huracanes. Las políticas relacionadas con el cambio climático deben orientarse a evitar estas catástrofes”, afirmó Arturo Moreno, coordinador de la campaña de energía y cambio climático de Greenpeace.