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En el barco japonés Nisshin Maru, marinos destazan una ballena minke.

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DF, México — ¿Por qué Japón invierte en países pequeños y pobres? Funcionarios de esos países lo han confesado: para comprar el voto de esos gobiernos en la Comisión Ballenera Internacional (CBI) y lograr reabrir la cacería comercial de ballenas.

El ex ministro del Medio Ambiente de Dominica, Atherton Martín, confesó ante la televisora australiana ABC haber renunciado a su cargo después de que Japón obligó a su país a seguirlo en las votaciones de la CBI a cambio de ayuda. Afirma haber convencido al gobierno de Dominica de mantener un voto independiente en la CBI, pero el Primer Ministro cambió esa decisión ante la amenaza de Japón de retirar su apoyo económico.

Funcionarios de Nicaragua, Grenada e Islas Solomon también reconocieron que el gobierno japonés compró sus votos, como condición para  impulsar acuerdos de cooperación binacional.

La directora de Recursos Naturales del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio de Nicaragua, Arlene De Franco, reconoció que aunque su país no es ballenero decidió apoyar a Japón en la decisión de incrementar la caza de ballenas debido al interés de lograr favores (cooperación) a cambio.

Propiciando corrupción

El comisionado ballenero de la isla de Grenada, Michael Baptiste, quien fue acusado de desviar fondos en el 2002, afirma que "la compra de votos" sí existe. "Llegas al aeropuerto y te encuentras con alguien dispuesto a darte dinero y pagar por tus gastos". Admitió que sus gastos ante la CBI serían pagados por el gobierno de Japón, a cambio de un voto favorable. Incluso mostró evidencias que confirman los pagos de las cuotas ante la CBI realizados por el gobierno japonés. Cabe señalar que desde su incorporación ante la CBI, esta nación caribeña ha recibido casi 47 millones de dólares como ayuda japonesa para instalar plantas procesadoras de pescado.

Lo que durante mucho tiempo fue una sospecha ahora se confirma: la compra de votos por parte del gobierno japonés con la intención de levantar la moratoria a la cacería de ballenas. El procedimiento disfrazado y en ocasiones oculto por parte de Japón ha propiciado corrupción.

De acuerdo con el ministro de pesquerías de las islas Solomon, Tione Bugotu, Japón ofrecería un acceso barato al atún y pondría dinero en ese país, a cambio de apoyo en la CBI. Pero el destino de esos fondos es incierto. Bugotu informa que se está investigando el desvío de millones de dólares anteriormente pagados al departamento de pesquerías de ese país.

Ganando influencia

El delegado japonés ante la CBI, Jojo Morishita, niega la compra de votos. "No creo que eso suceda, es una acusación seria y vamos a investigar al respecto".

Lo cierto es que mientras la mayoría de los países que solían realizar cacería de ballenas han abandonado esta práctica para reemplazarla por actividades alternativas, como el avistamiento de ballenas, Japón sigue empeñado en mantener e incrementar la cacería de ballenas. Y es que cada cetáceo alcanza cotizaciones de 150 mil a 375 mil dólares en el mercado japonés de carne de ballena y en los restaurantes se vende la porción de sashimi (carne cruda con limón) a 5 dólares.

Por otro lado, la compra de votos de países pobres también está siendo aprovechada para adquirir influencia política regional. Australia ya ha manifestado su preocupación porque pequeños países como Nauru, Kiribati, Islas Solomon y Tuvalu se están adhiriendo a Japón a cambio de ayudas económicas, lo cual otorga a este país una creciente influencia en el Pacífico Sur.

Ayuda a las ballenas en mares mexicanos

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