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Una lancha rápida de Greenpeace obstaculiza la cacería de ballenas que 
pretende realizar la flota japonesa; a bordo de la lancha, un 
activista hace un llamado a detener la matanza.

Una lancha rápida de Greenpeace obstaculiza la cacería de ballenas que pretende realizar la flota japonesa; a bordo de la lancha, un activista hace un llamado a detener la matanza.

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DF, México — Los botes inflables han sido guardados, los barcos necesitan recargar combustible y la tripulación está exhausta. Los activistas han salvado muchas ballenas obstruyendo la matanza y han mostrado a millones de personas las terribles prácticas de esta cacería. Ahora es tiempo de actuar en todas partes, atacando los mercados que lucran con la muerte de estos magníficos cetáceos.

Greenpeace ha estado más de un mes interponiéndose entre el arpón y las ballenas. Los balleneros japoneses han impactado con sus embarcaciones nuestros barcos en dos ocasiones. Cada una de nuestras lanchas rápidas han debido ser reparada por lo menos una vez. Nuestros activistas han tenido arpones explosivos sobre sus cabezas. Arriesgaron sus vidas en las aguas congelantes de la Antártida, donde pasaron las fiestas decembrinas lejos de sus casas para tener la oportunidad de salvar a las ballenas.

En términos logísticos, no tenemos la capacidad de permanecer por más tiempo en el Santuario Ballenero Austral, pero esta batalla apenas comienza. Queremos que nos ayudes a detener la matanza de ballenas efectuada con objetivos descaradamente comerciales. Ya hemos identificado a las grandes corporaciones que comercializan la carne de las ballenas brutalmente masacradas en el Santuario Austral. Son Nissui, Gortons y Sealord.

Ampliación del campo de batalla

Ahora los consumidores, ejerciendo su poder de compra, comienzan a presionar a estas corporaciones y a las empresas que participan en la red de comercialización de la carne de ballena. La idea es hacerle ver a los arponeros que la matanza de cetáceos no es buen negocio.

En Argentina ya dieron la muestra: el 9 de enero, ante la presión de los consumidores y de Greenpeace, la empresa pesquera Santa Elena, líder en el mercado argentino de productos marinos procesados, se comprometió a no proveerse más de materias primas (surimi) provenientes de Pespasa S.A. y Pesantar S.A., subsidiarias de la compañía japonesa Nissui, dueña de la flota ballenera japonesa.

Asimismo, australianos y neozelandeses comenzarán a presionar a Sealord, que es copropietaria de Nissui.

Los mexicanos también pueden participar, revisando las etiquetas de los productos marinos procesados y repudiando aquellas marcas asociadas a los cazadores de ballenas.

Nuestra expedición apenas comienza

La expedición al Santuario Ballenero Austral fue sólo el comienzo de una campaña global por la protección de los océanos. Son muchas las amenazas al medio marino, por ello Greenpeace realiza una travesía por medio mundo que durará un año. Acompáñanos y súmate como defensor de los océanos.

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