DF, México —
Este 1 de septiembre, el quinto informe de gobierno podría incluir una de las mayores mentiras: haber reducido a la mitad la deforestación en México. Por ello, Greenpeace le demanda al presidente Vicente Fox que -aunque duela- no repita las cifras alegres e insostenibles del exsecretario de Medio Ambiente, Alberto Cárdenas. Por el contrario, que ya revise a fondo la situación de los bosques -nuestro principal suministro de agua- e incremente el apoyo a las comunidades que promueven un manejo forestal sustentable.
"A pesar de que al inicio de esta administración los bosques y el agua
fueron declarados como asunto de seguridad nacional, las prioridades de
la política forestal han estado completamente equivocadas ya que 60 por
ciento de los recursos dirigidos al sector se han canalizado a
reforestación (Pronare), combate a incendios y a plantaciones
forestales comerciales (Prodeplan), programas que no han detenido la
deforestación, en tanto que la promoción del manejo forestal
sustentable y el apoyo a comunidades y ejidos (dueños de 80 por ciento
de los bosques) recibe menos del 20 por ciento de los recursos", señaló
Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques y selvas de
Greenpeace México.
Esa política ha mantenido en el abandono más de 36 millones de
hectáreas de bosques y selvas, las cuales fácilmente pueden convertirse
en pastizales y tierras de cultivo o bien degradarse debido a la tala
ilegal. Por esto, resulta completamente inverosímil la reducción de 50
por ciento en la tasa de pérdida de bosques y selvas anunciada por la
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Greenpeace pide al
presidente Vicente Fox que durante su informe no refuerce esta mentira.
El manoseo de las cifras
Desde principios de este sexenio se manipularon las cifras de
deforestación, pero el colmo de esto se dio el pasado 28 de diciembre,
cuando Alberto Cárdenas, entregó a la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) un informe en el que
anuncia que en cinco años se logró una reducción de la deforestación de
630 mil hectáreas por año (ha/año) a sólo 314 mil ha/año. Si esto fuera
cierto, México habría pasado de tener la quinta tasa de deforestación
más grave del planeta a la decimoquinta. Sin embargo, la información
científica independiente contradice estos datos. Peor aún, lo que el
gobierno mexicano entregó a la FAO está basado en información
incompleta y preliminar del Instituto Nacional de Estadística,
Geografía e Informática (INEGI).
Desde el año 2000, los estudios realizados por organismos como el
Instituto de Geografía de la UNAM y el Instituto Nacional de Ecología
(INE) advertían una tendencia sostenida en la deforestación anual que
oscilaba entre 500 mil y 600 mil hectáreas. Esa tendencia provocó que
México perdiera la mitad de sus bosques y selvas durante el siglo
pasado y no hay elementos para afirmar que la tendencia haya cambiado y
ya estemos al borde del "equilibrio forestal", como se asegura.
Los bosques y selvas de México no sólo son de los más biodiversos del
planeta, además capturan dos terceras partes del agua que usamos y dan
hogar y sustento a más diez millones de personas.
¿A quién benefician nuestros impuestos?
Destinar casi 30 por ciento del presupuesto asignado al sector forestal
durante 2005 a la reforestación es un grave error ya que el nivel de
supervivencia de los árboles plantados es muy bajo. De acuerdo con la
Comisión Nacional Forestal (Conafor), en el mejor caso se espera que
sobreviva la mitad de los árboles pero en promedio sólo resiste el 25
por ciento. Es decir, aunque se informe que cada año se plantan árboles
en hasta 200 mil hectáreas, eso no significa que esa superficie se
recupere. En el caso de que 50 por ciento de los árboles plantados
sobreviviera, eso sólo "compensaría" la sexta parte de lo que se pierde
cada año.
Por otro lado, las plantaciones comerciales recibieron más del 17 por
ciento del presupuesto asignado al sector forestal en 2005. Si bien se
dice que representan 0.5 por ciento de la superficie forestal de
nuestro país, en realidad ni siquiera son bosques, pues carecen de
biodiversidad ya que sólo albergan especies de interés comercial y, al
contrario de los bosques naturales, degradan los suelos y los
cuerpos de agua debido a que utilizan plaguicidas, y generan pocos
empleos.
A pesar de que durante este año se asignó más de 16 por ciento del
presupuesto del sector al programa de combate a incendios, éstos se han
incrementado paulatinamente desde 1970. De hecho, 2005 fue el tercer
año con mayor superficie afectada por incendios después de 1998 y 2003,
con más de 256 mil hectáreas afectadas.
Al 80 por ciento de los bosques y selvas del país, que pertenecen a
comunidades y ejidos, sólo se destina 20 por ciento del presupuesto, a
través de los programas Podefor, Procymaf y Coinbio. Según
Conafor, en 2005 se destinaron 288 millones de pesos a incorporar al
manejo forestal sustentable 1.3 millones de hectáreas, mientras que en
ese mismo periodo se destinaron 353 millones a sólo 45 mil 500
hectáreas de plantaciones comerciales. Esto explica que apenas 8.74
millones de hectáreas (15.6 por ciento de nuestra superficie forestal)
tengan un buen manejo forestal.
Esta es la realidad del sector forestal. Por ello es urgente que el
presupuesto en el 2006 apoye a las más de 9 mil comunidades y ejidos
que han demostrado que pueden hacer un uso sustentable de sus bosques y
selvas, para beneficio de todo el país.
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