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La policía arrestó a 31 personas que protestaban pacíficamente contra 
los transgénicos frente a la Cumbre Mundial de Negocios en Alimentos.

La policía arrestó a 35 personas que protestaban pacíficamente contra los transgénicos frente a la Cumbre Mundial de Industriales de Alimentos.

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Roma, Italia — Un grupo de activistas de Greenpeace realizó una demostración pacífica en contra de los transgénicos, afuera de un hotel en Roma donde se celebra la Cumbre de Industriales de Alimentos. Aunque las corporaciones asistentes cuentan con servicios de atención al cliente, en esta ocasión no mostraron interés por escuchar los mensajes enviados desde toda Europa. La respuesta: 35 personas arrestadas, dos de ellas requirieron de hospitalización.

Cientos de mensajes que rechazan los transgénicos en la cadena alimenticia fueron enviados a los gerentes de las corporaciones alimentarias, reunidos en la Cumbre Mundial de Industriales de Alimentos, organizada por la FAO en Roma.

Los mensajes emitidos por consumidores de 25 naciones de la Unión Europea, recopilados durante la campaña global de Greenpeace contra los transgénicos, estaban siendo difundidos con un aparato de sonido local en las inmediaciones de la sede de la cumbre. Representantes de los países referidos portaban pancartas con la leyenda: " Escuchen a los consumidores: NO a los ogms (transgénicos) en nuestra comida ni en nuestros campos".

Al mismo tiempo, activistas descolgaron sobre el frente del hotel una manta monumental con el mensaje: "La comida transgénica es un mal negocio".

A los pocos minutos de iniciada la demostración, la policía removió a la prensa que cubría este evento y procedió a arrestar a 33 activistas, incluyendo a la coordinadora Lindsay Keenan. Dos activistas están recibiendo tratamiento médico, ya que se les desalojó con excesiva fuerza. Varias horas después aún se desconocían los cargos que se les imputan.

Para Dan Hindsgaul, de la campaña internacional de ingeniería genética, llama la atención que recientemente, en Ravenna (Italia), una protesta ante un depósito de soya transgénica duró un día entero, lo que formó una fila de cientos de camiones. En esa ocasión no hubo ningún incidente. "Pero ahora que nos atrevimos a incomodar a los altos ejecutivos de las más grandes compañías de alimentos y bebidas afuera de su hotel de lujo, entonces sí recibimos la rápida y dura acción de la policía".

Unas horas después, dos activistas entraron a un cocktail donde departían los empresarios de los alimentos, para poner una grabación con los mensajes de los consumidores europeos. Ambos fueron rápidamente arrestados.

Este mismo día fue entregada una carta dirigida al secretario general de la FAO donde cientos de organizaciones civiles (incluyendo a Greenpeace) protestan porque en su reciente reporte anual este organismo promueve los transgénicos como solución al hambre mundial, postura que consideran completamente infundada y tendenciosa.

Corporaciones vs consumidores

Encuesta tras encuesta han mostrado consistentemente que la mayoría de los consumidores prefiere alimentos sin transgénicos, y un número aún mayor desea que sean debidamente etiquetados aquellos alimentos que contengan transgénicos. Esto incluye a los consumidores de China y Estados Unidos. Lo que hasta el momento no se ha visto es a consumidores demandando alimentos transgénicos.

"¿Cómo es posible que la industria global de alimentos no esté haciendo más para responder a esta demanda de los consumidores, en lugar de imponerles el consumo de transgénicos?", cuestionó Federica Ferrario, de Greenpeace Italia.

La industria global de alimentos a menudo actúa como barrera para impedir la legislación que haga obigatorio el etiquetado de transgénicos. Aduce que es imposible encontrar ingredientes sin transgénicos o que el etiquetado es inviable o prohibitivamente caro. Estos argumentos son totalmente engañosos. Sirven para ocultar el hecho de que los ingredientes sin transgénicos son accesibles y que el etiquetado ha sido exitosamente implementado en Europa, sin provocar alzas en los precios al consumidor.

El gobierno de los Estados Unidos, al atacar el etiquetado europeo y la legislación de bioseguridad a través de la Organización Mundial de Comercio (OMC), está negando a sus propios ciudadanos el derecho básico a saber cuándo y en qué alimentos se están usando transgénicos como ingredientes.

"Estas compañías (de alimentos) deberían implementar los principios del Comercio justo y los estándares libres de transgénicos de la agricultura ecológica en un esfuerzo por reducir los problemas ambientales y el impacto social negativo que tiene sus actuales prácticas comerciales", dijo la encargada de la campaña internacional de Ingeniería Genética de Greenpeace, Lindsay Keenan.

Greenpeace ha publicado guías de consumidores en más de 20 países como México, Brasil, Chile, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia, España, Austria, China, Tailandia, Australia y Nueva Zelanda para ayudar a los consumidores a evitar alimentos fabricados con transgénicos.


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