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Un ecosistema fundamental para gran cantidad de especies marinas, que 
además protege a las poblaciones costeras ante fenómenos 
meteorológicos.

Un ecosistema fundamental para gran cantidad de especies marinas, que además protege a las poblaciones costeras ante fenómenos meteorológicos.

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Ciudad de México, México — Aprovechando su poder, ya que controla la mitad de la inversión turística inmobiliaria en México, la Asociación Mexicana de Desarrolladores Turísticos (Amdetur) pretende arrasar con los manglares del Golfo de California como ya lo hizo con los de Quintana Roo. Eso explica por qué esta asociación está obstaculizando todo intento por proteger un ecosistema fundamental como son los manglares.

La península de Baja California es una región frágil, donde los manglares son altamente vulnerables a cualquier disturbio. Hoy los mayores disturbios llegan a la región en forma de depredadores proyectos turísticos que no sólo podrían destruir los manglares sino también afectar la pesca y acabar con el agua dulce.

La “Escalera Náutica” es un ejemplo de cómo el desarrollo turístico descontrolado ha destruido manglares. Por ejemplo, en el proyecto “Paraíso del Mar”, la Semarnat autorizó la destrucción de más de 10 mil metros cuadrados de manglar así como la construcción de una marina que pone en riesgo las 108 hectáreas de manglar que se encuentran en El Mogote, en La Paz, Baja California Sur. Como éste, hay por lo menos otros cuatro megaproyectos que implican la destrucción de humedales en el Golfo de California.

Junto con Greenpeace México, las organizaciones ambientalistas Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), Defenders of Wildlife y el Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat (IFAW) cuestionaron las diversas artimañas que han empleado los desarrolladores turísticos para conseguir autorizaciones que les permitan devastar los recursos naturales. Un ejemplo es la fragmentación de los proyectos inmobiliarios con el propósito de simular un menor impacto ambiental.

Además, estos desarrollos tienden a trastornar las pesquerías (del Golfo de California se extrae más de la mitad de la pesca nacional), pues los manglares de la península de Baja California proveen de hábitat y nutrientes a más de 370 especies marinas, muchas de ellas de interés comercial. Por ejemplo, gracias a los manglares, más del 70 por ciento de las especies pesqueras comerciales del mundo sobreviven. Un caso es la pesquería del camarón, la más importante de México en términos económicos, la cual depende del manglar pues esta especie se desarrolla en ese entorno.

“Las grandes cadenas hoteleras agotan los escasos recursos regionales y dejan un raquítico beneficio a la economía local. Por ejemplo, en Puerto Peñasco los pescadores han sido desplazados por las seudo ofertas de empleo”, dijo Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de océanos de Greenpeace México.

Las organizaciones ambientalistas critican que los recursos naturales de México queden desprotegidos para satisfacer los intereses económicos de grupos que no tienen interés en preservar el medio ambiente de México. Dado que la Amdetur, a través de su presidente Ernesto Coppel Kelly, obstaculiza todo intento para proteger los manglares, dichas organizaciones exigen que la Semarnat anule la ilegal modificación que realizó en el 2004 a la norma vigente, para que los manglares queden verdaderamente protegidos.

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