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En silencio, el gobierno mexicano ha otorgado cientos de 
autorizaciones para la siembra de transgénicos en nuestro país, 
aprovechando el vacío legal y normativo que prevalecía en nuestro 
país.

En silencio, el gobierno mexicano ha otorgado cientos de autorizaciones para la siembra de transgénicos en nuestro país, aprovechando el vacío legal y normativo que prevalecía en nuestro país.

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DF, México — Este 2 de mayo entró en vigor la Ley Monsanto. Esta legislación que ha sido severamente cuestionada por académicos, comunidades y ambientalistas (y elogiada por las corporaciones y algunos sectores de gobierno), legaliza la invasión de transgénicos a México. Aún antes de entrar en vigor, el escenario ya era preocupante, como lo muestra este mapa animado.

Este mapa animado identifica los estados en los que se han otorgado permisos para siembra de transgénicos. Se trata, en su mayoría, de siembras experimentales en superficies menores a una hectárea, aunque también se han autorizado miles de hectáreas para el cultivo de transgénicos de algodón, soya, calabacita y tabaco.

Preocupa el otorgamiento de estos permisos porque:

- Fueron concedidos ANTES de que se aprobara la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados (mejor conocida como Ley Monsanto), lo que habla de la irregularidad con la que se dieron los permisos aprovechando la ausencia de un marco normativo integral, que protegiera al medio ambiente.

- La siembra experimental abre el camino a las autorizaciones para la siembra semicomercial y comercial; asimismo, suele legalizar la liberación sin controles de transgénicos al medio ambiente.

- Existe el riesgo de que al entrar en vigor la Ley Monsanto las autorizaciones anteriormente otorgadas y las solicitudes pendientes no se vean sujetas a los requisitos mínimos de bioseguridad contemplados en la nueva ley.

Antes de otorgar nuevos permisos, las autoridades deberán establecer mecanismos claros y eficaces de control. Por ejemplo, hacer obligatorio el etiquetado comercial de transgénicos, requisito indispensable para rastrear cargamentos en caso de accidentes (como ya ocurrió en Europa con el manejo erróneo de maíz forrajero Bt10); asimismo, crear los sistemas de vigilancia y monitoreo en las fronteras, así como evaluar posibles impactos a mediano y largo plazos sobre el medio ambiente y la salud de los consumidores.

Por otro lado, con este mapa quedan al descubierto dos hechos:

- Las corporaciones extranjeras son las principales beneficiadas por las autorizaciones de siembra, en número y en extensión de los cultivos. En un sitio marginal se encuentran las instituciones mexicanas, apenas con el 8% del total.

- Los promotores de estos cultivos han difundido la idea de que "los transgénicos llegaron para quedarse y están en todas partes". Si bien resulta preocupante la manera como se están concediendo los permisos de siembra, la mayor parte de los campos de México están todavía libres de transgénicos. Las autorizaciones otorgadas comprenden una superficie aproximada de 321,500 hectáreas (más la extensión no definida en 44 permisos, una irregularidad más). Esa extensión corresponde al 0.16% del territorio nacional. Esto significa que aún estamos a tiempo de proteger los cultivos mexicanos ante la contaminación transgénica.

Vea el mapa en detalle, haga click AQUÍ.

Mapa animado

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