Este
mapa animado identifica los estados en los que se han otorgado permisos
para siembra de transgénicos. Se trata, en su mayoría, de siembras
experimentales en superficies menores a una hectárea, aunque también se
han autorizado miles de hectáreas para el cultivo de transgénicos de
algodón, soya, calabacita y tabaco.
Preocupa el otorgamiento de estos permisos porque:
- Fueron concedidos ANTES de que se aprobara la Ley de Bioseguridad y
Organismos Genéticamente Modificados (mejor conocida como Ley
Monsanto), lo que habla de la irregularidad con la que se dieron los
permisos aprovechando la ausencia de un marco normativo integral, que
protegiera al medio ambiente.
- La siembra experimental abre el camino a las autorizaciones para la
siembra semicomercial y comercial; asimismo, suele legalizar la
liberación sin controles de transgénicos al medio ambiente.
- Existe el riesgo de que al entrar en vigor la Ley Monsanto las
autorizaciones anteriormente otorgadas y las solicitudes pendientes no
se vean sujetas a los requisitos mínimos de bioseguridad contemplados
en la nueva ley.
Antes de otorgar nuevos permisos, las autoridades deberán establecer
mecanismos claros y eficaces de control. Por ejemplo, hacer obligatorio
el etiquetado comercial de transgénicos, requisito indispensable para
rastrear cargamentos en caso de accidentes (como ya ocurrió en Europa
con el manejo erróneo de maíz forrajero Bt10); asimismo, crear los
sistemas de vigilancia y monitoreo en las fronteras, así como evaluar
posibles impactos a mediano y largo plazos sobre el medio ambiente y la
salud de los consumidores.
Por otro lado, con este mapa quedan al descubierto dos hechos:
- Las corporaciones extranjeras son las principales beneficiadas por
las autorizaciones de siembra, en número y en extensión de los
cultivos. En un sitio marginal se encuentran las instituciones
mexicanas, apenas con el 8% del total.
- Los promotores de estos cultivos han difundido la idea de que "los
transgénicos llegaron para quedarse y están en todas partes". Si bien
resulta preocupante la manera como se están concediendo los permisos de
siembra, la mayor parte de los campos de México están todavía libres de
transgénicos. Las autorizaciones otorgadas comprenden una superficie
aproximada de 321,500 hectáreas (más la extensión no definida en 44
permisos, una irregularidad más). Esa extensión corresponde al 0.16%
del territorio nacional. Esto significa que aún estamos a tiempo de
proteger los cultivos mexicanos ante la contaminación transgénica.
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