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El equipo del barco MV Esperanza de Greenpeace interceptan a un barco arrastrero español en el Atlántico Norte.
Ver imagenUna lancha rápida de Greenpeace intenta detener la depredación causada por un barco arrastrero de profundidad.
"El interés de unos pocos países con flotas arrastreras ha prevalecido sobre la ciencia y el sentido común", ha declarado Juan López de Uralde, director de Greenpeace España. "Aunque en las profundidades hay especies que todavía son desconocidas para la ciencia o la medicina, el interés de unas pocas especies comerciales está siendo considerado más importante".
Intensa actividad de Greenpeace
En la reunión de la Asamblea General, por primera vez, Greenpeace ha tenido voz y ha pronunciado un histórico discurso llamando a los gobiernos de todo el mundo a salvaguardar el futuro de los océanos. En su discurso, Karen Sack, analista política de Greenpeace Internacional, ha condenado la resolución finalmente acordada, por "quedar tan lejos de la protección inmediata y necesaria para las miles de especies presentes en las profundidades marinas. Es hora de adoptar medidas y no sólo de reclamar una consideración urgente".
La pesca de arrastre de profundidad literalmente arrasa el lecho marino y captura una mínima cantidad de pescado. Para colmo, las flotas suelen elegir como objetivo los montes submarinos -las últimas montañas inexploradas del planeta, que se elevan más de mil metros desde las profundidades. La vida bulle en estos montes submarinos, donde una parte de las especies todavía no ha sido descubierta por la ciencia.
Un activista se lanza a una red arrastrera cuando es recuperada, en un intento por detener la depredación causada por la pesca de arrastre de profundidad.
En la última expedición en el Atlántico Norte, Greenpeace documentó los daños ocasionados por arrastreros de profundidad como el Iván Nores, el Playa de Menduiña o el Anuva, todos ellos de capital español. España es responsable del 40% de las capturas mundiales realizadas por este tipo de barcos.
El modelo de pesca actual es insostenible. Esta industria no ha escuchado las recomendaciones científicas. El resultado: una crisis sin precedentes que está provocando el cierre de pesquerías en todo el mundo. Por ello, si se busca un sector pesquero que genere empleo en el futuro urge cambiar el modelo actual.