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Activistas de Greenpeace protestan contra las prendas tóxicas de Disney en la oficina central de esta compañia en Londres.
Ver imagen"Si a Disney le importara el contenido químico de su ropa infantil podría demandar que se sustituyan o eviten las sustancias químicas peligrosas en sus productos, como ya han hecho otros como H&M", declaró Sara del Río, responsable de Tóxicos de Greenpeace. "Además, este informe demuestra que no es necesario utilizar sustancias químicas tóxicas para hacer camisetas ya que existen alternativas seguras".
Los fabricantes tienen un papel muy importante en la reducción de la presencia de sustancias químicas peligrosas en productos de consumo; algunos ya usan una técnica de estampación alternativa que no emplea sustancias químicas peligrosas y sustituyen el PVC en todos sus productos.
Greenpeace demandó a Disney en 2003 que asumiera su responsabilidad de eliminar o sustituir las sustancias químicas peligrosas de sus productos. La reacción de Disney consistió en comunicar que sus productos están dentro de los márgenes legales por lo que no veían la necesidad de actuar.
Cuando Disney concede una licencia para utilizar su logotipo y sus dibujos establece condiciones muy estrictas a los fabricantes, incluyendo condiciones sobre el diseño y los colores utilizados. La misma exigencia debería tener para que no se utilicen sustancias químicas peligrosas en los productos que fabrica o que portan su marca.
El informe de Greenpeace y los resultados de los análisis llegan en un momento crucial: la Unión Europea está debatiendo una propuesta de directiva que regulará a la industria química. El texto original de la legislación propuesta, denominada REACH, está basado en el principio de sustitución. Esto significa que si una empresa está usando una sustancia peligrosa en un producto cuando existe una alternativa más segura, estará obligada legalmente a acabar con el uso de la primera.
"Lamentablemente las instituciones de la UE han tenido mucha presión de la industria química y de algunos gobiernos, como el de Estados Unidos, para debilitar el principio de sustitución en el texto", ha declarado Juan López de Uralde. "A menos que los gobiernos de la UE hagan algo por eliminar esta laguna, empresas como Disney podrán seguir vendiendo libremente productos que contengan sustancias químicas que pueden afectar a la salud infantil, a pesar de que existen alternativas más seguras".
A escala internacional, el Convenio de Estocolmo persigue la prohibición de la producción y uso de Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) a través de la búsqueda de alternativas ambientalmente más seguras.
Greenpeace concuerda con este objetivo, por eso realiza estudios como el antes referido, para que los consumidores estén bien informados y exijan sus derechos. Apoya este esfuerzo. Únete a Greenpeace.