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Activistas de Greenpeace solicitan a senadores su rechazo a una ley que se dice de bioseguridad pero que en realidad favorece a la corporación Monsanto.
Ver imagen"Los senadores han recibido alrededor de mil cartas de ciudadanos reclamando su derecho a saber lo que se comen. Igualmente, han recibido las recomendaciones y propuestas de científicos y académicos para mejorar la ley antes de aprobarla. Cuentan con el estudio de la CCA sobre maíz y biodiversidad y las recomendaciones que contiene. Diversas movilizaciones campesinas e indígenas han expresado un claro rechazo a la actual iniciativa de ley de bioseguridad. Sin embargo, contra toda lógica, ignorando a la ciudadanía, desechando lo que los científicos dicen y permitiendo que los promotores de los transgénicos se apropien del proceso legislativo, los senadores se disponen a aprobar hoy un dictamen con graves problemas", dijo Areli Carreón, coordinadora de la campaña de consumidores de Greenpeace México.
Mientras activistas disfrazados de ángeles entregaban a los senadores la posición de científicos independientes sobre esta iniciativa y les daban razones para no aprobar la actual iniciativa de ley de bioseguridad; activistas representando a demonios con el logo de la transnacional Monsanto los urgían a aprobarla ya.
"Tal parece que estamos intentando dialogar con una pared. Las razones de los senadores son inaceptables: los legisladores argumentan que es mejor aprobar ya una mala ley a no tener una ley pronto, olvidando que es su obligación aprobar la mejor ley posible, tomando el tiempo necesario para hacerlo. Los senadores argumentan que "Ninguna Ley es perfecta" y con ello pretenden justificar su irresponsabilidad al aprobar una ley con claras y graves deficiencias. Ante la falta de compromiso de los legisladores con los mexicanos y la carencia de mecanismos legales para que los ciudadanos les demandemos responsabilidad, el último recurso que tenemos es apelar a su conciencia, pues está en juego la soberanía alimentaria del país, la agricultura y la biodiversidad de México" dijo Carreón.
"El 24 de noviembre pasado se emitió una resolución de la Unión Internacional para la Conservación Mundial (IUCN, por su sigla en inglés) llamando a los países a establecer una moratoria a la liberación de organismos transgénicos al medio ambiente, en tanto pueda demostrarse que son seguros para la biodiversidad y la salud humana y animal. En Europa está disminuyendo el consumo de transgénicos, gracias a que el etiquetado obligatorio le permite a los ciudadanos decidir y estos han elegido rechazarlos en su dieta. Las autoridades europeas han establecido regulaciones restrictivas a los transgénicos, aun cuando no tienen una biodiversidad como la mexicana. Es absurdo que mientras la comunidad internacional y los países desarrollados se proponen limitar responsablemente esta tecnología por sus implicaciones ambientales y económicas, en México nuestros legisladores le extiendan a las corporaciones agrobiotecnológicas un cheque en blanco", dijo María Colín, asesora legal de Greenpeace.
Entre los problemas más importantes y graves de la actual propuesta de ley de Bioseguridad están que:
- propicia la liberación indiscriminada de transgénicos al ambiente sin mecanismos de monitoreo, de vigilancia, ni de responsabilidades para las empresas en caso de daños;
- no establece adecuados sistemas de protección e indemnización para campesinos afectados por contaminación o flujo genético;
- no establece el etiquetado claro de alimentos derivados de OGM;
- deposita sobre la ciudadanía la carga de la prueba, es decir, le pide a los posibles afectados que acompañen sus opiniones con evidencia científica y técnica;
- impide que las entidades federativas participen en la toma de decisiones durante el proceso de autorización;
- boicotea el Protocolo de Cartagena, en particular el Acuerdo Fundamentado Previo;
- No prevé mecanismos para dotar a las autoridades de capacidad en recursos humanos y materiales para llevar a cabo procesos de monitoreo, detección y vigilancia efectivos de OGM, entre otros.
"Hoy en el Senado sabremos por la votación de la Ley Monsanto cuáles senadores están comprometidos con un ejercicio legislativo serio y responsable con la sociedad y cuáles sirven a gran velocidad a los intereses privados de las corporaciones", finalizó Carreón.