Skip navigation.
Estudios realizados por Greenpeace encontraron PCBs, DDT, 
hexaclorobencenos y otros tóxicos en siete ballenas varadas.

Se ha documentado la relación entre sistemas de prospección de alta potencia y daños a diversas especies marinas.

Ver imagen

DF, México — El barco "Maurice Ewing" pretende iniciar actividades en la Península de Yucatán, con lo cual pondrá en riesgo a especies marinas, arrecifes de coral e incluso a buzos y bañistas. Más aún, no ha cubierto las condicionantes que establecieron en el permiso de operación las autoridades ambientales. Por ello, Defenders of Wildlife, Conservación de Mamíferos Marinos, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y Greenpeace demandaron la revocación del permiso otorgado y que no se permitan las actividades de este barco en mares mexicanos.

Esta embarcación, que realiza estudios de prospección sísmica, está equipada con sonares de alta potencia y 20 cañones de aire que resultan letales para ballenas, tortugas, peces y otras especies marinas. Se le conoce como el "barco asesino", pues sus artefactos ya han provocado la muerte de ballenas en mares mexicanos. Las pruebas que ahora pretende realizar en el cráter de Chicxulub en Yucatán pueden alcanzar niveles sonoros de hasta 262 decibeles. Esa estridencia supera en casi cien decibeles la máxima capacidad de tolerancia de las ballenas picudas o zifios (170 decibeles), una de las familias de mamíferos marinos más vulnerables a este tipo de experimentos.

Pese a ello, y en contra de cualquier criterio de protección a la fauna marina, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó las operaciones del Maurice Ewing.

"Cabe recordar que en mayo de 2002 los mares mexicanos fueron decretados como santuario ballenero o Área de Refugio para Ballenas que protege a 21 especies de cetáceos entre ballenas, zifios y delfines. Aún cuando la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) reconoce que miles de cetáceos serán puestos en riesgo dentro del santuario, la Semarnat autorizó el proyecto con lo que resulta evidente la nula importancia que le dan a la conservación de estas especies", afirmó Alejandro Calvillo, director de Greenpeace México.

En marzo del 2004 la Semarnat le había negado el permiso de operación ya que la MIA, elaborada por el laboratorio Lamont-Doherty, de la Universidad de Columbia, y la UNAM, contenía graves omisiones y deficiencias en cuanto a las medidas de monitoreo y mitigación de los impactos ambientales que el proyecto de prospección ocasionaría.

A pesar de la oposición de la sociedad y las evidencias presentadas por científicos y organizaciones civiles, la Semarnat otorgó la autorización en octubre del 2004 obligando al Maurice Ewing a cumplir con diversas condicionantes para asegurar que no impactaría negativamente a las especies marinas y sus ecosistemas.

Las condicionantes no son suficientes para garantizar la salvaguarda de las especies en riesgo, por lo que se interpuso un recurso de revisión solicitando la nulidad y revocación de la resolución de la Semarnat.

"Este 5 de enero del 2005, CEMDA ha interpuesto un recurso de revisión en contra de la autorización otorgada por la Semarnat ya que es totalmente ilegal que se haya autorizado el proyecto cuando la MIA no contaba con la información mínima suficiente para evaluar todos los impactos ambientales que se ocasionarán a las especies, como es el caso de las tortugas marinas que se encuentran en peligro de extinción", declaró Pablo Uribe, coordinador de Litigio del CEMDA.

Además, las mismas autoridades de la Semarnat han informado que el barco aún no ha cumplido con las condicionantes que se le impusieron (1). Por lo anterior se interpondrá un denuncia pública ante la Profepa.

"Es increíble que aún cuando todas las especies de tortugas marinas se encuentran en peligro de extinción, que nuestras leyes las protegen totalmente, que México ha suscrito varios tratados internacionales como la Convención Interamericana de Protección y Conservación de Tortugas Marinas para garantizar su conservación y que se ha demostrado que las ondas sonoras emitidas por los cañones de aire afectan el sistema auditivo de las mismas, la Semarnat haya autorizado el proyecto", dijo Juan Carlos Cantú, director de Programas de Defenders of Wildlife de México.

Asimismo, el proyecto no consideró los efectos que este tipo de estudios podría tener sobre arrecifes y, especialmente, sobre buzos y bañistas. Esto es imperdonable, pues la zona elegida es cercana a la playa, por lo que los turistas estarán también expuestos. La exposición de humanos a tales niveles de sonido (nuestra resistencia máxima es de 130-145 decibeles) tiene efectos similares a los producidos por la descompresión en buzos, es decir burbujas de gas en la sangre y en las articulaciones.

Está documentado el daño que este barco ha producido. Con este tipo de estudios, en abril de 2002, se registró en las islas Galápagos un varamiento de tres zifios de Cuvier, en el periodo en el que el Maurice Ewing realizaba pruebas cerca del área. Otros varamientos masivos han sido directamente asociados con el uso de sonares activos de baja frecuencia.

"El barco asesino estuvo asociado con un varamiento masivo de zifios de Cuvier (Ziphius cavirostris) en la isla de San José, Baja California Sur, que ocurrió durante septiembre del 2002 cuando el barco realizaba estudios sísmicos en el Golfo de California", señaló Yolanda Alaniz, presidenta de la organización Conservación de Mamíferos Marinos de México.

Por lo anterior, las organizaciones exigieron a las autoridades revocar el permiso otorgado al Maurice Ewing y que se le impida la entrada a mares mexicanos, para evitar que ocasione graves daños a las especies y ecosistemas marinos de nuestro país.

NOTAS
(1)
Ramiro Rubio Ortiz, delegado en Yucatán de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Ver cable de Notimex, "Naufraga" investigación científica en el cráter de Chicxulub, 6 de enero de 2005.

youtube   facebook