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Con activistas disfrazados de ángeles y demonios, Greenpeace exploró la conciencia de los senadores.
Ver imagen"La mayoría de los senadores han renunciado a su atribución y obligación de legislar con seriedad y responsabilidad, cediendo a la urgencia por aprobar una propuesta de Ley que beneficia a las corporaciones trasnacionales y no a los mexicanos", afirmó Areli Carreón, coordinadora de la campaña de consumidores de Greenpeace México.
"Es inaceptable que los senadores hayan escogido la vía fácil de ignorar las graves omisiones, ambigüedades y problemas de la propuesta, al menos en dos temas trascendentales, como son: etiquetado de productos derivados de transgénicos (artículo 101) y la responsabilidad objetiva para las empresas que puedan contaminar o afectar a terceros (artículo 121)", afirmó María Colín, asesora legal de Greenpeace México.
Senadores de todas las fracciones parlamentarias (PAN, PRI, PRD y PVEM) presentaron propuestas para mejorar el artículo 101, a fin de garantizar etiquetado de transgénicos y sus derivados así como el derecho de los ciudadanos a elegir sus alimentos, y al artículo 121, para establecer un régimen de responsabilidad objetiva que garantice que quienes provoquen daños usando organismos genéticamente modificados reparen estos impactos. Sin embargo, el pleno votó consideró improcedentes tales modificaciones, "por procedimiento", aunque no tuvo objeciones para votar un dictamen elaborado por los promotores de los transgénicos.
De hecho, en el pleno del Senado seguían activos los promotores de la ley Monsanto: Francisco Bolívar Zapata, Alejandro Ferro, Federico de la Madrid y Roberto Ortega Lomelín.
"Hoy es un día triste para los agricultores y consumidores mexicanos, y también un día negro para la democracia y las instituciones representantivas, entre ellas el Senado. La conducta de la mayoría de los senadores ratifica la falta de confianza de la ciudadanía en sus legisladores y se demuestra en las graves deficiencias de interpretación de las practicas parlamentarias, así como de la vaguedad y lagunas en torno a sus procedimientos y reglamentos internos", dijo Colín.
Greenpeace considera que la aprobación de esta ley legaliza la contaminación transgénica de México, le da un cheque en blanco a las corporaciones, en especial a Monsanto, para operar en nuestro país y lejos de dar certidumbre jurídica crea riesgos y conflictos nuevos para los campesinos, los indígenas y los consumidores. Además creará problemas nuevos que incrementarán el actual proceso de polarización y confrontación en el campo mexicano lo que pone en riesgo la paz social.
Greenpeace seguirá trabajando para que los derechos de los consumidores, los campesinos, los indígenas y los ciudadanos sean respetados y para que el uso de esta tecnología en nuestro país no socave los derechos civiles y humanos y no le dé un tiro de gracia a nuestro medio ambiente.