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"Es irresponsable y científicamente injustificable que el gobierno canadiense permita la matanza de casi un millón de focas cuando sus propios científicos son incapaces de determinar los tamaños de las manadas, el número preciso de focas cazadas o los impactos de factores externos como el cambio climático en la salud de las poblaciones de esta especie", afirmó Mhari Dunlop de Greenpeace Internacional. "El gobierno de Canadá tiene una larga historia de mal manejo de los ecosistemas marinos, lo que ha ocasionado depredación de la biodiversidad marina y que las industrias pesqueras y de la cacería de focas sólo tengan rendimientos en el corto plazo".
Para fundamentar su oposición, Greenpeace presentó en Toronto, Canadá, el reporte La cacería canadiense de focas: sin plan y sin manejo, donde proporciona los antecedentes históricos y las bases científicas y de sustentabilidad con que se debe evaluar la cacería actual y futura de focas en Canadá. En particular, este reporte toma en cuenta las diversas amenazas que enfrentan las poblaciones de focas, incluyendo la cacería, y toma en cuenta las interacciones de las focas con otros componentes del ecosistema y con las pesquerías comerciales.
Entre las principales conclusiones de este reporte destacan las siguientes:
- Las cuotas de caza carecen de justificación científica. La cifra autorizada para 2003-2005 es de 975 mil focas bebé, pero este número no considera un volumen no contabilizado de focas cazadas ilegalmente, o que son matadas y desechadas debido a que tienen algún daño en la piel, así como las que son cazadas por sus órganos y que no son incluidas en el conteo de pieles.
- Las proyecciones de las poblaciones de focas se basan en el supuesto de que los factores ecológicos y biológicos se mantendrán sin cambios en el corto y largo plazo.
- Debido a que la cacería de focas se dirige a los cachorros (95 por ciento de las focas cazadas tienen más de 14 días de nacidas pero menos de un año de edad) que no alcanzarán la edad reproductiva, los impactos en la manada pueden tardar hasta diez años en hacerse evidentes por lo que las tendencias no pueden ser determinadas sino hasta 15 años después. El gobierno canadiense se ha basado en lapsos de 5 años, lo cual no es aplicable a la matanza de focas.
La cacería canadiense de focas: sin plan y sin manejo fue escrito por el doctor Paul Johnston y el doctor David Santillo, académicos que trabajan en el laboratorio de Greenpeace en la Universidad de Exeter en el Reino Unido y está disponible en el vínculo: http://www.greenpeace.org/international_en/press/.