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Más de cien mil damnificados.

Más de cien mil damnificados.

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DF, México — A pesar de que desastres naturales como el tsunami ocurrido en el sureste asiático en diciembre de 2004 y el huracán Katrina, que afectó a la ciudad de Nueva Orleáns hace sólo unos días, demuestran la importancia de proteger ecosistemas como los manglares y los bosques para prevenir y minimizar los impactos de este tipo de fenómenos, el gobierno mexicano permite y fomenta la destrucción de estos ecosistemas.

"Durante el tsunami en el sureste asiático se demostró que en los lugares donde habían manglares bien conservados los daños materiales y las pérdidas de vidas humanas fueron menores. Ahora, durante el huracán Katrina, resultó evidente que la destrucción de los humedales y los bosques incrementaron los riesgos de inundaciones. Pese a ello, el gobierno mexicano permite la destrucción de los manglares al modificar y dejar sin efecto la norma que los protegía (NOM-022) y promueve la deforestación al  destinar un apoyo insignificante, de apenas 0.11% del presupuesto, a los bosques", explicó Alejandro Calvillo, director ejecutivo de Greenpeace.

De acuerdo con estudios de la Fundación MS Swaminathan, de India, después del tsunami de diciembre  pasado, sólo en Thirunal Thoppu, en el estado hindú de Tamil Nadu, los manglares impidieron que murieran ahogadas 172 familias de pescadores. Casos similares se reportaron en otras zonas del sureste asiático por lo que, de haberse conservado en buen estado, los manglares podrían haber salvado la vida a miles de personas en toda la región. En el caso del huracán Katrina, también se ha identificado la destrucción de los manglares y humedales como un factor que agravó los impactos.   

"Aunque oficialmente existen 886 mil 760 hectáreas de manglares en México, éstos desaparecen a un ritmo de casi 10 mil hectáreas por año. A pesar de su importancia, en mayo de 2004 la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales modificó de manera ilegal la NOM-022-Semarnat-2003 relativa a la protección de humedales costeros en zonas de manglar, dejándola sin efecto. Esta modificación establece que mediante el pago de una compensación económica es posible ignorar las prohibiciones que establecía la norma con el fin de proteger al manglar. ¿Cómo se pueden compensar los daños materiales y pérdidas humanas que ocasionan los huracanes y tsunamis a los que nuestro país está expuesto?", cuestionó Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques y selvas de Greenpeace.

Ciudades costeras como Ensenada, Cabo San Lucas, La Paz, Guaymas, Campeche, Ciudad del Carmen,  Manzanillo, Acapulco, Zihuatanejo, Puerto Vallarta, Lázaro Cárdenas, Cozumel, Cancún, Mazatlán, Tampico, Coatzacoalcos y Veracruz, que se encuentran a menos de cinco kilómetros de la costa, son susceptibles de sufrir huracanes y tsunamis y su vulnerabilidad aumenta con la destrucción de los manglares y humedales.  

El bosque

Otro factor que agrava nuestra vulnerabilidad a fenómenos meteorológicos es la deforestación. Los  bosques y selvas, frenan la fuerza del agua de lluvia y promueven su infiltración hacia el subsuelo (capturan tres cuartas partes del agua que se consume en nuestro país), impiden la erosión y el deslave de los suelos, regulan el flujo de agua a los arroyos y ríos y evitan que los cuerpos de agua presas se azolven. Todos estos factores reducen las posibilidades de que ocurran inundaciones graves en las tierras bajas como consecuencia de un aumento en la precipitación ocasionada por los huracanes, como ocurrió en Nueva Orleáns.

México tiene la quinta tasa de deforestación más grave del planeta y esto es promovido por el gobierno federal al dejar en el abandono al sector forestal, a pesar de haberlos declarado como un asunto de seguridad nacional. Sin embargo, sólo destina el 0.11% del presupuesto a la conservación de los recursos forestales, lo que mantiene en el abandono a 36 millones de hectáreas de bosques. Esto incrementa las posibilidades de deslaves e inundaciones en las tierras bajas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que el valor total de todos los beneficios ambientales que brindan los bosques y selvas de nuestro país asciende a 136 mil 770 millones de pesos por año. Esta cifra equivale a casi 70 veces el presupuesto que el gobierno federal ha propuesto que se destine al sector forestal en 2006 (para colmo, los sectores menos beneficiados son el manejo forestal sustentable y el apoyo a comunidades y ejidos forestales).

"Los hechos recientes en Nueva Orleáns y Asia demuestran, una vez más, que los bosques (y el agua) sí  son un asunto de seguridad nacional. Si Vicente Fox y su gobierno quieren ser congruentes, deben pasar del discurso a los hechos. Por eso, el presupuesto destinado a apoyar el manejo forestal sustentable se debe incrementar en al menos 8 mil millones y la Norma Oficial Mexicana 022, que protege humedales costeros, debe regresar a su forma original. De no hacerlo así, todos los mexicanos pagaremos con pérdida de biodiversidad, escazes de agua, pérdida de suelos, deslaves, inundaciones y vidas humanas", concluyó Calvillo.

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