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El corredor Ajusco-Chichinautzin, región con una extraordinaria 
riqueza biológica, se encuentra severamente amenazado.

El corredor Ajusco-Chichinautzin, región con una extraordinaria riqueza biológica, se encuentra severamente amenazado.

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DF, México — Como por arte de magia, México pasó de tener la quinta tasa de deforestación más grave del planeta, al sitio 15. Esto, según las nuevas cifras sobre deforestación que envió el secretario de Medio Ambiente, Alberto Cárdenas, a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). La noticia sería motivo de celebración, de no ser resultado de una mañosa manipulación de cifras.

Según el secretario de Medio Ambiente, la tasa de deforestación se redujo a la mitad en los últimos cinco años, al pasar de 630 mil hectáreas por año a sólo 314 mil y, haciendo futurismo, asegura que este año será de 230 mil hectáreas, ¡un tercio de lo reportado anteriormente! Su aseveración contradice estudios de instituciones como el Instituto de Geografía de la UNAM, que no han encontrado elementos para corroborar semejante éxito.

Acaberemos con (las cifras de) la deforestación

Desde mediados del año pasado, Cárdenas anunció su intención de "actualizar" la información sobre la situación de los bosques en nuestro país para demostrar que México estaba cerca de alcanzar el "equilibrio forestal", es decir, de plantar lo mismo que deforestaba. Esa "nueva" información la difundió el 28 de diciembre pasado (día de los Santos Inocentes) y la envió a FAO para que formara parte de la Evaluación de los Recursos Forestales del Mundo 2005, a pesar de que no había sido validada, pues eran datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) que contradecían estudios similares.

"En esta administración se ha tratado de acabar con la deforestación mediante decretos y discursos. Cárdenas pretende hacernos creer que mediante la reforestación, las plantaciones forestales comerciales y el combate a incendios él ha acabado con  este problema histórico que nos ha llevado a perder el 50 por ciento de nuestros bosques y selvas en los últimos cincuenta años. Pero no engaña a nadie", señaló Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace México.

Nuestros bosques y selvas naturales, que son de los más ricos del planeta en biodiversidad, capturan dos terceras partes del agua que consumimos y dan hogar y sustento a diez millones de personas. Por ello resulta preocupante que Cárdenas considere compensable su pérdida mediante la reforestación y las plantaciones forestales comerciales. Además, no toma en cuenta que el nivel de supervivencia de los árboles utilizados en las campañas de reforestación es muy bajo (un promedio de 25 por ciento; 50 por ciento en el mejor de los casos).

Por otro lado, las plantaciones forestales no son bosques sino cultivos de especies de interés comercial que degradan los suelos, agotan y contaminan los cuerpos de agua debido a la utilización de plaguicidas y herbicidas, y generan pocos empleos.

Por si esto fuera poco, en lo que va de 2005 los incendios forestales se triplicaron respecto al año pasado, para alcanzar ya una superficie de 186 mil hectáreas calcinadas.

La defensa oficial de estos programas (reforestación, plantaciones y combate a incendios) tiene relación con el manejo de los presupuestos oficiales. En 2005, a pesar de su limitada eficacia, estos programas recibieron más del 60 por ciento del presupuesto asignado al sector forestal.

Para lograr una verdadera disminución en la deforestación es necesario apoyar a las más de 9 mil comunidades y ejidos forestales que poseen el 80 por ciento de nuestros bosques y selvas, las cuales en conjunto sólo reciben el 20 por ciento de los apoyos destinados al sector forestal. Cabe decir que de estas 9 mil comunidades, al menos dos mil manejan sus bosques conforme a un plan de manejo que les permite utilizar y conservar su bosques.
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