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Semillas de laboratorio

Semillas de laboratorio

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Internacional — ¿Imagina semillas que no generan nuevas semillas? Ese es uno de los productos de la biotecnología: semillas estériles, también llamadas "Terminator". En 1999, Monsanto, la corporación agrobiotecnológica más grande del mundo, prometió no comercializar esa tecnología. Ahora dice que siempre sí, que quiere desarrollar o usar las semillas suicidas.

Este abandono de sus promesas ocurre cuando la industria biotecnológica y de semillas confronta movimientos de campesinos y agricultores, pueblos indígenas y aliados, en una creciente batalla en Naciones Unidas sobre el futuro de Terminator.

En el año 2000, el Convenio de Diversidad Biológica de la ONU (CDB) adoptó una moratoria de facto sobre las tecnologías de semillas estériles, también conocidas como Tecnologías de Restricción del Uso Genético (TRUG). Pero en la próxima reunión de alto nivel del CDB en Curitiba, Brasil (del 20 al 31 de marzo de 2006) la industria biotecnológica intensificará su presión para terminar con la moratoria de seis años.

En respuesta, más de 300 organizaciones declararon su apoyo para una prohibición global de la tecnología Terminator, argumentando que las semillas estériles amenazan la biodiversidad y destruirán las formas de supervivencia y las culturas de los 1,400 millones de personas que dependen de las semillas que son conservadas tras la cosecha.

La tecnología Terminator fue desarrollada en primer lugar por el Departamento de Agricultura del gobierno de Estados Unidos y la compañía de semillas Delta & Pine Land para impedir que los agricultores conservaran y volvieran a usar la semilla cosechada, forzándolos a comprar nuevas semillas cada ciclo agrícola.

En octubre de 1999, en respuesta a una oposición mundial, Monsanto se comprometió públicamente a no comercializar semillas Terminator. El entonces Director Ejecutivo, Robert Shapiro, escribió una carta abierta a la Fundación Rockefeller, afirmando: "Le escribo para comunicarle que nos comprometemos públicamente a no comercializar tecnologías de esterilización de semillas, como la denominada Terminator".

Ahora, Monsanto revisó su compromiso y dice que mantendrá Terminator fuera de los cultivos alimenticios, con lo cual abre la posibilidad de usar esta tecnología en algodón, tabaco, cultivos farmacéuticos y pastos. Al referirse a las nuevas versiones de las TRUG, Monsanto afirma ahora que "no descarta el desarrollo potencial y uso de algunas de esas tecnologías en el futuro y que estudiará los riesgos y beneficios de esta tecnología caso por caso".

"Estas compañías luchan por su estrategia de 'paso a paso' o 'caso por caso', como ahora la llaman. Si los gobiernos en la reunión del CDB le permiten eso a Monsanto y debilitan la moratoria, mañana todos tendremos que pagar los costos y daños colaterales que sufran la integridad y la fertilidad de la naturaleza", explica Benny Haerlin, de Greenpeace Internacional.

Al igual que Greenpeace, Vía Campesina, Third World Network, ETC y más de 300 organizaciones de todo el mundo demandan la prohibición de la tecnología Terminator. La lista de organizaciones se encuentra en www.banterminator.org/endorsements

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